Àgueda Micó MicóSumar
Diputada
«La pluralidad nosotros la vivimos con normalidad y la celebramos con alegría, y lo que es normal en la calle debe ser normal en las instituciones. Y si nuestros representados hablan de una forma, sus representantes, nosotros, tenemos que poder expresarnos de la misma forma. Esto es lo que logra la reforma de este Reglamento: garantizar los derechos de la ciudadanía para ser representados en sus lenguas. Porque la democracia va de eso mismo, va de representar inclusivamente a todo el mundo, hable la lengua que hable. Yo decía antes que esta intervención significa mucho para las personas que hablamos lenguas distintas al castellano. Yo la hago en valenciano, una lengua que hablamos diez millones de personas, una lengua que se habla en cinco comunidades autónomas y en tres Estados de Europa. Pero a este atril hoy no he subido yo sola. En este atril, en esta intervención me acompañan los miles y miles de personas que han trabajado, que han luchado y que se han dejado la piel por nuestra lengua a lo largo de la historia. Hoy no hablo tan solo yo, hablan todas las personas que han sido discriminadas e incluso agredidas por hablar en valenciano. Hablo también por los miles de maestras y profesoras que han dedicado sus vidas a amar, a cuidar y a hacer crecer nuestra lengua, incluso cuando estaba prohibido y perseguido. Hablan las madres y los padres que han transmitido su tesoro más valioso a las generaciones venideras. Una lengua es una forma de ver y entender el mundo, y hoy hablan aquí los miles y miles de voluntarios que trabajan a diario para que el valenciano sea una lengua con futuro, una lengua que da la bienvenida a los recién llegados y que abraza la diversidad. Y quisiera aprovechar para dar las gracias a los compañeros y compañeras de Acció Cultural y de Escola Valenciana, que están aquí, que han venido y que nos acompañan hoy en el hemiciclo. (Dirigiéndose a la tribuna de invitados.-Aplausos).»
Fragmento 5 de 11 de esta intervención.