Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«Uno. Huecas invocaciones a la responsabilidad política frente a los escándalos de corrupción. Decía: La política debe ir tres pasos por delante de la legalidad. Hoy la responsabilidad política brilla por su ausencia. Siguen defendiendo a García Ortiz después de una condena del Supremo y están rodeados de corrupción: mujer, hermano y dos secretarios de Organización. Dos. Le exigían la dimisión a Rajoy por haber sido citado como testigo en un caso de corrupción. Es un punto culminante porque devalúa la institución, decía Sánchez. (Rumores). El señor Sánchez ha sido ya citado dos veces como testigo en un caso de corrupción, es decir, ha devaluado la institución el doble que Rajoy, y ahí sigue, impertérrito, devaluando. Tres. Elogios a los jueces. Oiga, señoría, voy a leer: Quiero invocar el auténtico patriotismo cívico de esos hombres y mujeres que luchan contra la corrupción, en muchos casos jugándose hasta sus propias carreras profesionales y asumiendo un coste personal amargo. Hoy los linchan, los arrastran, los llaman golpistas y fachas con toga. Cuatro. Enfáticos compromisos a la convivencia -decía- para así poner el acento en lo que nos separa para alimentar retóricas excluyentes. No, en lo que los une, el del muro. Y el remate, esta frase: Creo en el valor de la palabra. Palabra de Sánchez, sí. (Risas y aplausos). No es que sus hechos de hoy desmientan sus proclamas de ayer: es que entonces, señor Bolaños, ya mentían. El señor Sánchez no venía a limpiar la corrupción: quería liquidar la alternancia para blindar el desfalco político y económico de España. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.