Teresa Jordà i RouraERC
Diputada
«Y ahora sí que voy a ir terminando, presidenta. Lamentablemente, la dana -lo decía el compañero anterior- no es un fenómeno excepcional, es un horrible ejemplo más de una realidad que nos interpela. Episodios extremos cada vez más intensos -y esto va para los negacionistas-, cada vez más frecuentes -me permito una última advertencia que no debería ser ignorada; me toca hablar de ello-: los que afectan al Delta del Ebro. Las lluvias torrenciales son un aviso constante y cada vez más grave, un aviso a nuestra vulnerabilidad. El Delta del Ebro no solamente se inunda, el Delta del Ebro retrocede, el Delta del Ebro se hunde, el Delta del Ebro desaparece y lo está haciendo ante nuestras narices. Cada vez que llueve más intensamente, y cada vez que llega una dana el territorio queda más expuesto. Pese a todo eso, el Gobierno del Estado, año tras año, sigue actuando como si fuera un incidente puntual y no el síntoma inequívoco de un colapso climático, que es lo que es. Y aviso: esto que está pasando en el Delta del Ebro puede que nos lleve a los primeros refugiados climáticos, algo inconcebible hace un tiempo, pero puede que pase y que pase en el sur de mi país. El Estado tiene que cumplir con los compromisos que le corresponden para reparar el grave impacto de los temporales que han asolado el Delta del Ebro en los últimos años. Por ejemplo, la dana Alice de hace un año y medio.»
Fragmento 10 de 11 de esta intervención.