Ione BelarraPodemos
Diputada
«Gracias, presidenta. Señorías, vicepresidenta, hoy es un buen día para recordar que si este Parlamento, sede de la soberanía popular, tiene la obligación de votar los objetivos de estabilidad presupuestaria es porque en el verano del 2011 el Grupo Socialista y el Grupo Popular reformaron el artículo 135 de la Constitución española para anteponer el pago de la deuda a nuestros servicios públicos; una traición bipartidista por la que todavía ninguno de ustedes ha pedido perdón. Lo recuerdo para quienes no lo vivieron, que el Grupo Popular y el Socialista, puestos a elegir entre los derechos de su pueblo y las élites europeas y sus exigencias, eligieron arrodillarse y entregarse a la austeridad. Y lo peor, señorías, es que lo volverían a hacer. La economía de un país, señora Montero, no son las cifras macroeconómicas, no son las expectativas de crecimiento; la economía de un país es si la gente puede pagar el alquiler, si puede llenar la nevera o si se puede ir de vacaciones. Y tengo que decirles -ya que parece que ustedes tienen poco contacto con la realidad- que esta economía, la economía de las familias en este país no va nada bien. Por eso, como toda la información que tenemos es que este Gobierno planea gastarse el dinero de la vivienda pública, de la sanidad pública, de la dependencia, en armas y tanques, por orden de Donald Trump y de la OTAN, y planea gastarse el dinero para remunerar los permisos de ocho semanas en regalos fiscales para los rentistas, Podemos no puede apoyar estos objetivos de estabilidad. Nosotras ya les hemos dejado claro lo que pensamos que hay que hacer en plena crisis de vivienda y de desigualdad, el Gobierno tiene que pasar a la ofensiva social, ir a por los privilegios de los rentistas, a por las grandes empresas, sin piedad, señorías, igual que ellos no tienen piedad cuando hacen negocio con las necesidades básicas de la gente. El problema es que ustedes no parecen tener ninguna intención de aprobar presupuestos generales del Estado, señora Montero. Da la impresión de que estos presupuestos no son otra cosa que la campaña electoral del Partido Socialista. Vienen ustedes aquí desganados, sin negociar absolutamente nada y da la impresión de que no tienen ninguna intención de aprobar presupuestos, sino más bien de empezar ya su precampaña. Muchas gracias. (Aplausos).»