Marta González VázquezPP
Diputada
«Gracias, presidenta. Señorías, la sensación de que la XV Legislatura toca a su fin no es ya patrimonio de la oposición y de los medios de comunicación, sino que se extiende también a los socios que le quedan al Ejecutivo. La gobernabilidad -si existió alguna vez- ha saltado por los aires, y buena muestra de ello es la presentación de esta proposición de ley orgánica por parte no de los grupos que habitualmente se conjuran para intentar despedazar al Estado, sino a través de diputados individuales que pretenden sortear el mecanismo de cupos de iniciativas por grupos parlamentarios que ha funcionado hasta ahora en el Congreso. Esta novedad -más allá de su carácter estrictamente reglamentario establecido en el artículo 126- refleja fracturas internas y acentúa la agonía de un presidente que lleva el fracaso retratado en su cara y que no puede desde hace mucho tiempo salir a la calle. (Aplausos). Seamos sinceros, señor Álvaro, aquí no gobierna el Ejecutivo; aquí gobiernan los del chantaje por capítulos semanales, como en los folletines. Cada día traen su lista de exigencias y el Gobierno accede; accede a todo, accede siempre, accede incluso antes de que se lo pidan y, evidentemente, también va a acceder hoy. Su objetivo común, el de ellos (señala los escaños del Grupo Parlamentario Republicano), el objetivo que les une, con ellos (señala los escaños del Grupo Parlamentario Socialista), es debilitar el Estado para avanzar hacia esa España confederal que llevan años dibujando, en la que cada territorio actúe como sujeto político soberano con capacidad de condicionar la acción del conjunto; una estrategia de fragmentación institucional que choca de manera radical con el esquema constitucional de la España de las autonomías, basado en la unidad del Estado con una amplísima autonomía de las nacionalidades y las regiones. Ese es el objetivo que subyace en todas sus actuaciones. Y el Gobierno ya no habla de estabilidad, ni siquiera habla de resistencia, como el manual de su líder; ahora es simplemente cuestión de supervivencia, cuestionada cada semana en el Congreso, del que los miembros del Gobierno escapan -como escaparán mañana por la mañana- actuando como esos pequeños seres -que no voy a mencionar- que abandonan los barcos sin brújula, sin rumbo y sin horizonte. Y este barco gubernamental tiene, además, una vía de agua en la proa: a los escándalos de corrupción y compra de sexo por parte de miembros destacados de Gobierno se suman las denuncias por acoso sexual en la Moncloa, que se resisten a llevar a los tribunales. Del Gobierno feminista pasamos al más rancio machismo en el corazón del poder. (Aplausos). De la luminosa retórica sobre el feminismo del Manual de resistencia -cito textualmente ese manual: el movimiento más transformador de nuestro tiempo, el feminismo-, pasamos a la patética y casposa realidad. Sus hipócritas prácticas avergüenzan a esta Cámara y a todo el país. Todos eran feministas de libro, o a lo mejor quizá eran feministas del libro y se olvidaron de decirnos de qué libro, que resultó ser el manual prefabricado y de saldo de Pedro Sánchez. Toda una colección de referentes para un partido que lleva años presentándose como un pilar -eso sí, un pilar de cartón- del feminismo institucional (aplausos). Y ustedes, que presentan esta iniciativa, son sus socios.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.