Diputado
«Muy bien, señor Sánchez. Mire, como usted no contesta nada, le responderé yo. Los eligió a todos porque están hechos a su imagen y semejanza; usted no es mejor que ellos, usted es uno de ellos. Usted ha consentido todo: mordidas millonarias, pisos para amantes pagados con presupuestos del Estado, puestos para porteros de discoteca y silencio, silencio en la Moncloa para quien acosa a las compañeras. ¿O es Salazar también un gran desconocido para usted? Le ayudó en las primarias en Andalucía, ¿verdad? Lo tuvo usted durante años en el gabinete de la Presidencia; lo quería nombrar secretario de organización y lo pararon al conocerse las denuncias. Lo echó de la Moncloa, pero después lo contrató con fondos públicos del Partido Socialista. Y ahora le han pillado dando carpetazo a las denuncias, que algunos de ustedes dicen que son rencillas internas. Además, en las últimas horas hemos conocido cuatro casos del presidente de la Diputación socialista de Lugo. Parece que ya no es un caso aislado, es un código de conducta. Ahora todo el mundo sabe que, entre el acosador y la acosada, usted está con el acosador. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, hace gestos negativos). Mire, ha pasado usted de 'hermana, yo sí te creo' a 'calladita estás más guapa'. (Risas). Visto lo visto, la lección de feminismo se la debieron de explicar a usted en los prostíbulos (protestas.-La señora Mínguez García: ¡Pero qué dice!), esos que no le consta si financiaron sus primarias. El problema de raíz no es ninguno de los suyos, el problema es usted. (Aplausos). Y ahora también lo saben las mujeres de su partido. El feminismo no se practica, señor Sánchez, se... El feminismo no se predica, señor Sánchez, se practica. (Risas). Comprendo que se rían porque ustedes ni lo practican ni lo predican. (Aplausos). Señor Sánchez, hoy aquí falta la mitad de su Gobierno. Están ustedes en los últimos estertores y lo peor de todo es su corrupción, es su cinismo, porque están perjudicando a la imagen de España y, por lo tanto, a los españoles. No tienen presupuestos, no tienen mayoría, no tienen más que escándalos. No huya más. Su tiempo se ha acabado, no sea en esto también el último en enterarse. Muchas gracias, señoría. (Aplausos).»