Félix Bolaños GarcíaPSOE
Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes
«Gracias, señora presidenta. Lo de los últimos de Filipinas es un chiste viejo, igual hay que ir renovando el repertorio. Díganselo a los creadores de argumentarios de Génova, 13. (Rumores). Le voy a leer, señora Gamarra, unas declaraciones públicas, a ver qué le parecen a usted: Que los jueces no deben dar lugar a pábulos o escándalos y que las pasarelas al estrellato no pasan por los tribunales. Segunda declaración pública: Que la doctrina del Tribunal Supremo lesiona muy gravemente las competencias que la Constitución y la ley atribuyen al Gobierno. ¿Sabe de quiénes son estas declaraciones públicas? Del señor Aznar y del señor Acebes cuando era ministro de Justicia. (El señor De Olano Vela: Estás a la última, ¿eh?). Por tanto, yo creo que, por supuesto, desde la libertad de expresión, se puede discrepar de las sentencias del Tribunal Supremo y de las resoluciones, como hicieron ustedes, porque me imagino que usted estará de acuerdo con estas cuestiones que planteaban el señor Aznar y el señor Acebes, ¿o no? ¿O en aquel momento no se podía discrepar? ¿O, como hace el Partido Popular, solo se puede discrepar si los funcionarios inspectores de Hacienda persiguen al Partido Popular, si los fiscales persiguen al Partido Popular, si los jueces resuelven cuestiones en contra de los intereses del Partido Popular? La libertad de expresión es un derecho sagrado. Hay que hacerlo siempre con respeto. Y, ya que he mencionado al señor Aznar, me inspiro en su filosofía y le digo que quien pueda respetar, que respete, y que lo haga, por favor, el Partido Popular con los cientos de miles de militantes socialistas honrados y honestos que trabajan cada día para que España sea mejor. Llevan haciéndolo más de ciento cuarenta y seis años. Muchas gracias. (Aplausos).»