Marta Madrenas i MirJunts
Diputada
«Cincuenta años después la injusticia sigue con la ocupación militar, una represión sistémica, expolio de recursos naturales y vulneraciones constantes de los derechos humanos. Pero también sigue viva una cosa más fuerte que toda esta opresión: la resistencia, la resistencia democrática y ejemplar del pueblo saharaui, un pueblo que, a pesar del exilio y la represión, ha mantenido siempre una apuesta por la vía pacífica y el derecho a la autodeterminación. Si el Sáhara hoy sigue en el mapa moral del mundo es gracias a esta resistencia, no gracias a España. Y aquí el problema es claro: España sigue siendo potencia administradora de iure, pero actúa como si no lo fuese. El deber histórico de acompañar un proceso de autodeterminación ha sido sustituido por la dependencia energética y la sumisión diplomática a Marruecos. Señor ministro, la Resolución 2797 supone un giro de 180 grados, un giro geopolítico que desplaza el derecho a la autodeterminación. La nueva resolución del Consejo de Seguridad cualifica por primera vez la propuesta marroquí de autonomía como una base seria y creíble. Por culpa de eso, hoy el pueblo saharaui está más lejos del ejercicio de su derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia, derecho reconocido -se han referido a ello muchos compañeros- por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Es un giro diplomático profundo, no es nimio, que desplaza el referéndum del centro del proceso y consolida, de facto, la posición de Rabat. Marruecos sale reforzado, el Frente Polisario debilitado, el derecho internacional se transforma en pura retórica, y ustedes, el Gobierno español, dan apoyo a esto. Señor ministro, eso supone una renuncia a las aspiraciones políticas de los pueblos, al derecho internacional; es normalizar y validar una ocupación ilegal.»
Fragmento 7 de 11 de esta intervención.