Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Gracias, presidente. En la línea de mi compañero Enrique Santiago, después de sus conocidos hits del verano Gobierno ilegítimo y Con Franco vivíamos mejor, el Partido Popular y VOX nos traen hoy su último villancico navideño: Asistimos a un deterioro sin precedentes de las instituciones. Más que una canción nueva, en realidad se trata de un remix, que difícilmente pasará a la historia como el famoso chachachá de Anotop el Faraón. Pero las derechas de esta Cámara son así, señorías. Y por eso, para apagar el fuego del deterioro sin precedentes de las instituciones, nos sugieren, como en el famoso cuento de Dickens, que invoquemos a los fantasmas de las Navidades pasadas, presentes y futuras. ¿Que los rojos y separatistas insisten en respirar y existir? Pues el fantasma de Jorge Fernández Díaz te asegura que Fiscalía te lo afina y el de Ignacio Cosidó, con un gorro de terciopelo y un pompón blanco, te recuerda que ya controlan la Sala del Supremo por la puerta de atrás. ¿Que el actual Tribunal Constitucional no les gusta porque no sirve a los intereses del Partido Popular? Bueno, siempre puedes invocar al fantasma de González Pons para que lo atosigue gritándole: ¡Son el cáncer de la democracia! ¿Que no tienes cómo probar que el Fiscal General del Estado ha cometido un delito? Pues las Navidades son un buen momento para la imaginación: lo condenas sin sentencia, se lo atribuyes a alguien de su entorno, lo inhabilitas por dos años y así, de un plumazo, te lo quitas de encima, como ya se hizo con Juan María Atutxa, con Otegi, con los jueces de la Gürtel, con líderes del procés, con Alberto Rodríguez y con tantísimos más. Y así pasan las horas y el villancico no deja de sonar: Pedro Sánchez tirano, Gobierno ilegítimo, inhabilitaciones a destajo, que viva a tope el faraón y boicot al cava catalán. Y mientras tanto, tenemos a la reina maga Isabel Díaz Ayuso practicando su truco preferido, liquidar el presupuesto de sanidad pública, liquidar el artículo 43 de la Constitución y enriquecer a los accionistas de Quirón y del hospital de Torrejón, además de a su hermano y a su propia pareja. (Aplausos). Y bueno, pues ahí tenemos al señor Feijóo, que no es el rey Melchor porque no quiere, pero que ha ido a Cataluña a ofrecerle al jefe de la gran patronal el regalo que más ilusión le hacía: liquidar el artículo 31 de la Constitución y ahorrarles impuestos a los que más patrimonio tienen. El problema es este, señorías, que a menudo estos reyes magos del Partido Popular vienen con regalitos en el zurrón y dispuestos a convertir lo sucio en oro, pero no solo no reparan las instituciones públicas, sino que las saquean, las privatizan o las convierten en negocios de pocos. Y llegado el caso, si quien puede hacer no hace, como pide el Santa Claus Mayor, José María Aznar, siempre habrá algunos sacrificados elfos al servicio del Partido Popular que crearán una policía patriótica. Y si al Tió catalán se le ocurre hablar su lengua, se le espía. Siempre se le espía, porque, como decía ayer el diputado Joseba Agirretxea, del Partido Nacionalista Vasco, el problema de los reyes magos de la 'una, grande y libre' es que no te quieren dentro, pero tampoco te dejan salir fuera. Por lo tanto, llegados a este punto, es posible que muchas familias se nieguen a pasar la Nochebuena jugando al acertijo de quién es M. Rajoy o en qué reservado decidió Carlos Mazón regalar 62 millones de euros a empresas vinculadas a tramas corruptas del Partido Popular. Pero, cuidado, porque siempre puede haber un cuñado, deprimido por lo falso que suenan estos villancicos del Partido Popular, que piense que solo le queda entregarse a los brazos de Abascal, pero se equivocaría, porque Santiago Abascal, a quien si le hicieran una prueba genética tendría mucho en común con el rey Baltasar, fue un paje muy bien pagado durante los Gobiernos de Aznar, de Rajoy y de Esperanza Aguirre, que no solo no denunció su corrupción, sino que calló y cobró, como sigue haciendo con su fundación, y siguió cantando como si nada 'Mira, mira cómo beben los peces en el río'. Por eso, a quienes aún se ilusionan con las Navidades, no se fíen de los falsos reyes del Partido Popular y VOX, que habrían deportado al niño de Belén, y recuerden, como solía decir el gran Robe Iniesta de Extremoduro, que nos ha dejado hace unas horas, que la peor lucha es la que no se da. Así pues, por Robe y por tantas y tantos como él, a seguir luchando y a legislar con vocación republicana para que toda mujer y todo hombre en cualquier rincón del mundo tengan paz, salud, vivienda y puedan vivir dignamente y en paz, sin pedir permiso a ningún poderoso. Zorionak eta Urte Berri On, Bon Nadal i Pròsper Any Nou, Bo Nadal e Feliz Aninovo, Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo. (Aplausos).»