Agustín Santos MaraverSumar
Diputado
«Es verdad que los precedentes son un cúmulo de horrores aún mayores: la guerra y la invasión rusa de Ucrania, el genocidio que no cesa en Gaza, las guerras vicarias en Sudán, Yemen y Congo, la guerra civil de Birmania, la sangrienta represión estos días en Irán y otras más. Sin embargo, la utilización descarnada de la fuerza, solo con el límite de la moralidad personal de Trump -que también ha explicado Stephen Miller-, es la expresión de un imperialismo neocolonizador que pretende sustituir unilateralmente el sistema multilateral de Naciones Unidas -un sistema surgido de la derrota del fascismo y la descolonización, que representa 196 Estados- por un reparto de zonas de influencia multipolar basado en la amenaza nuclear. Es como si la civilización no hubiera aprendido nada de los horrores de los siglos XIX y XX y estuviéramos condenados a repetir aquella barbarie. La geopolítica se está convirtiendo en algo más peligroso para la humanidad que la pobreza, las epidemias o las catástrofes climáticas y amenaza con bloquear toda esperanza de futuro. Porque es sobre el pesimismo global, la falta de una alternativa basada en la libertad y la igualdad republicanas como crecen la extrema derecha, el autoritarismo, la oligarquía tecnocrática, en un nuevo asalto a la razón, en el momento en que es más necesaria que nunca la cooperación, guiarse por la ciencia y buscar soluciones multilaterales a los problemas globales, como los acuerdos climáticos de París o la Agenda 2030, que son un programa mínimo de supervivencia de la humanidad en el siglo XXI.»
Fragmento 2 de 8 de esta intervención.