Agustín Santos MaraverSumar
Diputado
«Los pasos prácticos en esta vía se harán cada vez más evidentes: una diplomacia europea capaz de negociar el cese del fuego en Ucrania, su observación y la negociación de un acuerdo de paz que dé seguridad a todas las partes implicadas a partir del multilateralismo de la OSCE y de Naciones Unidas. Hay que recuperar el espíritu de la Declaración de Astaná, de 2010. La partición de Ucrania entre Trump y Putin solo hará permanentes la inseguridad y la confrontación geopolítica en Europa a costa de todos los europeos. El tercer pilar exige volver a mirar las alternativas diplomáticas y de seguridad del Estado español al final del franquismo. Como en tantos otros aspectos, se acabó imponiendo una interpretación del atlantismo, resultado de la guerra fría y del vasallaje antidemocrático, que convertía los desiguales acuerdos del franquismo con Estados Unidos en la base de los actuales acuerdos bilaterales que justifican la presencia de armas y tropas extranjeras en nuestro suelo y fuera en la práctica de nuestra soberanía. Finalmente, la entrada en la OTAN en 1986 y posteriormente en su organización militar, a pesar de las condiciones del referéndum, sin las cuales nunca se hubiera aprobado, no era la única vía. Fernando Morán propuso entonces recuperar la noción de neutralidad profundamente enraizada en la inspiración europeísta volcada en el multilateralismo, capaz de recuperar -como establece la Carta de Naciones Unidas- la renuncia a la fuerza en el ámbito de las relaciones internacionales y limitarla estrictamente a su uso defensivo. De este principio se desprende una estrategia diplomática europeísta y multilateral como eje de la defensa de nuestros intereses en un mundo de tensiones geopolíticas, pero también una doctrina de seguridad nacional y de defensa distinta a la actual -otanista- y basada en un compromiso europeo y en la defensa territorial. (Aplausos).»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.