María de los Reyes Romero VilchesVox
Diputada
«Señorías, como estamos viendo, bajo el Gobierno de Pedro Sánchez, España está atravesando uno de los periodos más negros de decadencia y corrupción de toda nuestra historia. Y miren que los socialistas ya tienen experiencia en corrupción en los últimos cuarenta años. La corrupción la padecemos a todos los niveles: corrupción política, económica, moral y, cómo no, también corrupción sexual. Una vez más, se comprueba cómo el epicentro de esa marea de fango de la que tanto hablan los socialistas se concentra en la Moncloa, muy cerquita de Pedro Sánchez. Qué casualidad, ¿no? Hoy debatimos en esta Diputación Permanente una comparecencia que debería haberse producido de oficio, sin que nadie la exigiera. Una comparecencia urgente de la ministra de Igualdad para dar explicaciones sobre los graves casos de presunto acoso sexual a mujeres cometidos por cargos del actual Gobierno socialista. Ahora, a los nombres de Tito Berni, Ábalos y Koldo se suman también los de Paco Salazar y Antonio Hernández, entre otros muchos. Mientras tanto, el Gobierno que se proclama el más feminista de la historia de España lleva semanas callado, escondido, defendiéndose panza arriba de estos y de otros innumerables casos de corrupción y de escándalos. En este caso, se limita a mirar hacia otro lado ante denuncias que, de haberse producido en cualquier otra institución o partido, habrían provocado manifestaciones, escraches y campañas mediáticas sin descanso, por no hablar de la petición de dimisiones, porque al Gobierno le basta con mover a sus peones para poner en funcionamiento sus terminales mediáticas, como hicieron de forma vergonzosa, por cierto, en el caso de Julio Iglesias, dando muestras de su extraordinario feminismo selectivo. Porque en el caso de Julio Iglesias sí que creían a las víctimas, ¿verdad? Pero cuando el presunto acosador está cerca del poder socialista, cuando el escándalo salpica a la Moncloa, entonces el feminismo oficial hace mutis, ¿eh, señora Martínez? (La señora Martínez Barbero: ¿Yo?). Me hubiese gustado que hubiera sido usted más diligente cuando se acusó a su compañero Errejón.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.