Juan José Aizcorbe TorraVox
Diputado
«Cuando hablo de colapso no hablo en abstracto; hablo de expedientes que no se encuentran -literalmente, no se encuentran, no están-, que se han perdido en reorganizaciones confusas sin responsables claros. Hablo de procedimientos que ya no controla una persona concreta, identificada e identificable, sino varios de forma fragmentada. Hablo de procuradores desesperados que no saben a quién dirigirse, de abogados que pierden horas intentando localizar un asunto deambulando por los juzgados, de funcionarios desbordados. Hablo de paneles informativos retirados, sustituidos por pantallas peores, más lentas y, por supuesto, más caras; de teléfonos atendidos por máquinas que impiden hablar con quien debe resolver o sabe del asunto; de oficinas judiciales donde se ha tenido que volver al papel y a los carteles improvisados para que aquello no sea un caos absoluto. Lo advertimos y, efectivamente, ha colapsado. Lo más revelador es el acuerdo. Sí, el acuerdo. Nunca había existido tanto acuerdo entre los operadores jurídicos. Jueces, funcionarios, abogados, letrados de la Abogacía, procuradores coinciden en lo mismo: esta ley es un despropósito. Cuando todos dicen lo mismo, el problema, efectivamente, no es ideológico, es estructural. Se nos presentan como una solución casi redentora, cuando no son más que el viejo intento de acuerdo extrajudicial, ahora impuesto y burocratizado. Un juez sin oficina propia, sin equipo estable, sin control real del expediente; un juez responsable, pero sin medios... Una justicia sin juez visible, sin un juez identificable al que acudir y un juez aislado no es más fuerte: es una justicia más débil. Y lo advertimos. Colapsa la justicia cuando se despersonaliza al juez, colapsa la justicia cuando nadie sabe quién tramita el qué, colapsa la justicia en el fallido Estado de las autonomías con diecisiete modelos, diecisiete ritmos y diecisiete prioridades distintas para un mismo poder del Estado. Eso rompe la igualdad ante la ley, multiplica las disfunciones y convierte la justicia en un mosaico desigual según el territorio.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.