Pablo Sáez Alonso-MuñumerVox
Diputado
«Cuarta, el debate no puede limitarse al control del gasto; debe incluir necesariamente la justificación de ese gasto. A lo largo de la exposición de motivos se habla de control, de límites, de restricciones. Todo eso es importante, pero hay que hacerse tres preguntas esenciales. Una, ¿para qué se gasta? Dos, ¿por qué se gasta? Tres, ¿qué objetivo concreto se persigue con cada euro de gasto público realizado? Porque controlar el gasto no es solo vigilar que no se mueva de una partida a otra; controlar el gasto es exigir que cada gasto esté justificado desde su origen. (Aplausos). Por ello, cualquier reforma seria de la Ley General Presupuestaria debería avanzar hacia un sistema de presupuesto en base cero. Es decir; cada programa, cada actuación y cada crédito debe incorporar una justificación clara de su necesidad, sus objetivos concretos, los indicadores de cumplimiento y las razones por las que debe mantenerse en el tiempo. Señorías, hablamos de gastar mejor, hablamos de gastar incorporando criterios de necesidad, eficacia y evaluación. Sin esa exigencia previa de justificación, el debate sobre transferencias de crédito se queda cojo. Reiteramos, el problema no es solo que se mueva dinero entre secciones, el problema también es saber si el gasto inicial estaba justificado, si responde a una necesidad real o si se perpetúa por inercia administrativa o por conveniencia política.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.