Pablo Hispán Iglesias de UsselPP
Diputado
«Su compromiso con la legalidad internacional se resume en dos palabras: Plus Ultra. En Venezuela, como en todo, su regla ha sido sacar tajada. Para ustedes la dictadura bolivariana, que ha llevado a la miseria a su pueblo -ocho millones de exiliados-, ha sido un negocio muy lucrativo: Ábalos, Zapatero, Morodo, Koldo, este incluso con pasaporte diplomático. La lista de socialistas que se han forrado con Venezuela es infinita. Su cumplimiento con el derecho internacional quedó de manifiesto en el show de Delcy Rodríguez y sus maletas en Barajas. Por eso han hecho lo indecible para que se eliminaran las sanciones y restricciones a los autócratas venezolanos y cubanos por la Unión Europea. Han mirado para otro lado en sus olas represoras. En lugar de buscar la expulsión de los dictadores, facilitaban la salida de los demócratas. Han avalado el robo sistemático de elecciones, porque las de 2024 no fueron las primeras. Se han negado a llamarlas dictaduras, a condenarlas y a impulsar iniciativas con nuestros socios para lograr cambios políticos. Han pretendido humillar a los demócratas hasta la miseria de no querer felicitar a María Corina Machado por su Premio Nobel y, además, mentir por ello de por qué no se hacía. Han amenazado a los opositores que se exiliaban en España si osaban hacer críticas al régimen de Venezuela. Delcy Rodríguez, señoría, no es el Adolfo Suárez de Venezuela, sino el Arias Navarro. Con la misma mano que firmaba sentencias de muerte en Helicoide, hoy pretende amnistiarse a sí misma. (Aplausos.-Una señora diputada: ¡Bravo!). No es un ataque de humanidad, sino la presión política de Estados Unidos lo que ha permitido que se den pasos a la democracia. Desde el 3 de enero en Venezuela sí hay esperanza, por eso es una burla a los demócratas que el comisionista Zapatero corra a apuntarse tantos cuando lo que ha sido es el apuntalador del chavismo, su blanqueador más entusiasta. Venezuela no necesita ni a Zapatero ni a Delcy; Venezuela, al igual que Cuba, necesita elecciones libres ya. Su verborrea buenista no ha sido más que otra coartada para, sistemáticamente, mirar para otro lado.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.