Juan Antonio Valero MoralesSumar
Diputado
«Nosotros lo decimos claro: menos macrogranjas y más apoyo a las pequeñas y medianas explotaciones de carácter familiar sostenibles, cooperativas. Menos bombas ecológicas y más un modelo productivo que cuide el territorio, cuide la salud pública y, cómo no, cuide a quienes viven de él. Así que, hablemos claro. Hoy se está decidiendo quién se queda y quién desaparece en el sector porcino. Las pequeñas y medianas explotaciones viven del trabajo diario, no viven de los balances financieros. Si se para el ciclo productivo se paran los ingresos, pero los costes siguen: luz, préstamos, bioseguridad, mantenimiento. Y cuidado con el día después de la crisis, porque las crisis no son neutrales, concentran poder: quien tiene músculo aguanta y después se queda con todo. Las integradoras reorganizan, priorizan las macroinstalaciones y muchas explotaciones dejan de recibir animales, y eso es el cierre definitivo, aunque hayan aguantado hasta ese momento. Por eso, lo decimos alto y claro: las ayudas no pueden reforzar el modelo que nos ha traído hasta aquí. Si las ayudas son por volumen, las grandes ganan; si son solo crédito, los pequeños se endeudan hasta desaparecer; y, si no hay condiciones, las grandes empresas cobran y luego expulsan a las pequeñas explotaciones familiares del sistema. Por tanto, necesitamos un doble escudo ya: liquidez directa para los ganaderos y condicionalidad dura a las grandes empresas, porque el futuro no puede ser un campo vacío gobernado por cuatro macrogranjas. (Aplausos). Además, no miremos para otro lado: las macrogranjas están contaminando las aguas. Más del 20 % de las aguas subterráneas y superficiales tienen límites de nitratos por encima de la legalidad. Pero es que en muchos municipios el agua que sale del grifo también supera los límites legales. O actuamos ya o seguimos tragando agua sucia. Y no engañemos a la gente, las macrogranjas no son compatibles con la transición ecológica, ni aunque se maquille con macroplantas de biogás. Eso no es economía circular, eso es un círculo vicioso. La macrogranja justifica la macroplanta y la macroplanta, de nuevo, consolida la macrogranja. Muy distinto es ese biogás que se da ligado a las pequeñas explotaciones locales para gestionar residuos y, cómo no, generar energía sin destruir el territorio.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.