Diputado
«Muchas gracias, señora presidenta. Muchas gracias por su presencia, alcaldesa de Huelva. Empiezo recordando a los 47 muertos, a las 47 familias destrozadas y a los heridos. Nada les devolverá lo que han perdido, pero les debemos respeto, y usted hoy, señor presidente, no se lo ha tenido. (Rumores). ¿Cómo puede venir a hablar de 47 muertos con semejante insensibilidad? Ha comparado lo que ha ocurrido en Adamuz con una anomalía a la que debemos acostumbrarnos por tener el país con más kilómetros de vías de alta capacidad después de China. Y ha dicho a las familias de los 47 muertos que usted ha disminuido el 11 % de los accidentes. Hay que estar hecho de otra pasta para hacer este cajón de sastre y que no se le revuelvan las tripas, señor presidente. (Aplausos). Lo ha mezclado todo. Yo no lo haré. No ha asumido un solo error y, encima, ha venido a mentir. Fueron ustedes quienes hasta hace tres meses iban presumiendo del mejor ferrocarril de la historia. Iban a pisar el acelerador a 350 kilómetros por hora y, 47 muertos después, pretende que lo olvidemos. Fueron ustedes quienes dijeron que en Córdoba se había hecho una renovación completa y, después, un proceso profundo y planificado de transformación. Y ahora usted ha utilizado otro concepto. Mire, lo que es profundo y planificado es su tomadura de pelo a la gente. (Aplausos). Yo ya sé que pedirle sinceridad a usted es como esperar educación del señor Puente. Pero ¿no se da cuenta de que ya nadie le cree una palabra? ¿No lo ha visto en Extremadura? ¿No lo ha visto en Aragón? Han dicho ustedes de todo sobre lo que ocurrió en el accidente y no ha colado nada. Que si fue algo fortuito. Que no se lo explican. Que cualquier cosa menos el mantenimiento. Que fue una rueda del tren. Que fue un defecto de fábrica del carril. Que fue la lluvia. Que fue el cambio climático. Solo les queda decir que fue el Partido Popular. Pero es mucho más sencillo: han jugado a la ruleta rusa con nuestra seguridad. Este era un accidente evitable, no una catástrofe imprevisible (aplausos), y a lo que deberían haber venido es a pedir perdón y a asumir las consecuencias. (Continúan los aplausos).»
Fragmento 1 de 11 de esta intervención.