Diputado
«¡Cuánta soberbia, señor Albares! ¡Si aquí todo el mundo sabe que el ministro de Exteriores no es usted, es el tal Rodríguez Zapatero! ¡Es usted un simple figurante que sientan ahí, en un escaño azul! (Aplausos). Señor Bolaños, muy buenas tardes. Han pasado dos meses desde la última sesión de control, y en este tiempo el Gobierno ha seguido en la línea de siempre: desfilando por los juzgados de España para rendir cuentas en los casos de corrupción que afectan al presidente del Gobierno, a su familia, a su partido, a su Gobierno. Han pactado con Junqueras reventar el sistema de financiación autonómica para beneficiar al independentismo. Han visto cómo su gran referente, Rodríguez Zapatero, se ha visto implicado en el rescate de Plus Ultra con mordidas millonarias. Han provocado el caos ferroviario en España: 47 víctimas mortales, y el de la esquina no asume responsabilidades. Han aprobado regularizar de forma masiva inmigrantes ilegales -hasta 800 000 que viven en nuestro país-, en contra de la Unión Europea, de golpe, y en contra de los países de nuestro entorno. Y han puesto la calle a Txeroki. Sí, ustedes, su consejera de Justicia, la del País Vasco, socialista, que tiene la competencia porque Sánchez la transfirió precisamente para esto, para cumplir con su pacto con Otegi. Etarras en la calle a cambio de que Sánchez siga un tiempo más en el Gobierno: ese es el resumen del pacto encapuchado. Excarcelaciones a cambio del apoyo de Bildu; comprar o estar en el Gobierno a cambio de sacar a un sanguinario, como es Txeroki, a la calle. ¿Está usted satisfecho, ministro de Justicia? ¿Está contento, viendo cómo por las calles del País Vasco se pasea en libertad un asesino sanguinario que acabó con la vida, al menos, de veinte personas? ¿Qué más tiene que pasar en esta legislatura para que dimitan y convoquen elecciones, señor Bolaños? (Aplausos).»