Carina Mejías SánchezVox
Diputada
«Como si el abandono no fuera suficiente, además, ministro, ahora las propias familias denuncian algo un poco más indigno todavía, si cabe, y es que se ha producido pillaje y robo de sus pertenencias en el accidente. No tan solo han tenido que enterrar a sus familiares, sino que también han tenido que soportar la humillación de ver cómo desaparecían sus objetos personales sin que nadie respondiera, señor ministro. Creo que ustedes tienen una obligación con las víctimas en lugar del abandono, el silencio y el descontrol, incluso después de la muerte. ¿No había nadie para vigilar esas pertenencias? ¿No había nadie para controlar que ese pillaje no se produjera? De todo lo que hemos escuchado, yo creo que hay algo que es lo más insoportable, que no es solo la magnitud de esta tragedia ni la cadena de mentiras ni las respuestas que aún no nos ha dado. Lo más insoportable de todo esto, ministro, es que este accidente, esta tragedia, se podría haber evitado si usted hubiera escuchado a aquellos que alertaron de que la situación del sistema ferroviario español estaba en crisis. Se lo alertaron los maquinistas, los técnicos, los ferroviarios, los pasajeros, se lo alertó todo el mundo y, cuando la tragedia llegó, usted mintió. Dijo que la vía estaba íntegramente renovada, y era mentira; mintió cuando dijo que el carril era nuevo; mintió cuando falseó las fechas de las inspecciones y mintió cuando negó problemas estructurales que le habían llegado por diversas vías porque usted había hecho oídos sordos. El sistema ferroviario llevaba años deteriorándose mientras ustedes presumían de récords de inversión y de vivir el mejor momento de la historia. Usted ha presumido en muchísimas ocasiones de que ha comparecido en esta Cámara muchas veces. Lo ha hecho a petición de la oposición, muchas veces camuflándolo con peticiones propias de comparecencia como consecuencia de situaciones críticas que se habían producido en el sistema ferroviario español. Hemos vivido veranos negros, hemos vivido otoños de crisis y ahora estamos viviendo un invierno trágico, señor ministro. (Aplausos). Usted no ha comparecido aquí nunca para celebrar éxitos, ha comparecido aquí siempre para justificar el desastre, señor ministro, el desastre.»
Fragmento 2 de 8 de esta intervención.