Beatriz Álvarez FanjulPP
Diputada
«Les voy a decir algo. Si hoy aplicásemos ese test al Gobierno, el resultado sería bastante claro: un Ejecutivo rodeado de investigaciones judiciales que afectan a su entorno político y orgánico; un Ejecutivo salpicado por polémicas de colocaciones opacas y designaciones difíciles de explicar ante la opinión pública; un Ejecutivo que prometió ejemplaridad y solo ofrece opacidad; un Ministerio de Juventud que multiplica los despachos, pero no las oportunidades. En definitiva, un Ejecutivo que ha normalizado el nepotismo como forma de vida. Y cuando un Gobierno normaliza el nepotismo, la opacidad y la falta de responsabilidades, lo que se deteriora no es solo la política, se deteriora la confianza, se deteriora la esperanza y aparece algo mucho más peligroso: la frustración, la sensación de que, por mucho que nos esforzamos, no avanzamos. Esa frustración, señorías, sí que es real. ¿O acaso no se lo han dicho sus amigos del CIS? Una generación frustrada no es solo la que protesta, es la que se va apagando; la que cumple años, pero no avanza; la que trabaja, pero no progresa; la que se esfuerza, pero no despega; la que deja de hacer planes; la que deja de ilusionarse; la que empieza a cansarse. Esta generación no quiere ser analizada, sino que quiere ser escuchada, quiere que la respeten y, sobre todo, quiere poder soñar sin que el sueño sea un lujo reservado para unos pocos. No quiere más informes, quiere más oportunidades. No quiere que le expliquen su realidad, quiere que la cambien. La juventud, señor Camino, no es un expediente, no es una estadística, no es un informe que archivar; es talento, es esfuerzo, es futuro, y el futuro no se estudia, el futuro se construye. (Aplausos.-Un señor diputado: ¡Muy bien! ¡Bravo!).»
Fragmento 4 de 4 de esta intervención.