29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Blanca Armario GonzálezVox

Diputada

«La izquierda, con la ayuda del Partido Popular, apoya, promueve, facilita e incluso subvenciona prácticas sociales, conductas o actos que atentan contra la unidad y la entidad de España, contra la igualdad esencial de los españoles o incluso en contra de nuestra cultura. En España lo que ha ocurrido es que hemos renunciado a afirmar nuestros valores, nuestra historia y nuestra relevancia en el mundo y, cuando existe una renuncia, otros ocupan ese vacío para llenarlo de fragmentación confundiendo tolerancia con pérdida de la identidad. (Aplausos). El multiculturalismo es un fracaso, y lo hemos visto en otros países europeos que han entendido muy tarde el error que no es otro que ser permisivos con esas prácticas que son incompatibles con los valores fundamentales sobre los que se ha levantado Europa, derivados de la herencia grecorromana y de la cultura cristiana. En España aún estamos a tiempo porque VOX se ha encargado de no renunciar a lo que somos, pero ya muchos lo han olvidado. Tenemos que mirar a otros países europeos donde este multiculturalismo ha fracasado. Francia fue el primer Estado en aplicar la medida del veto contra el burka y contra el niqab desde 2011 en cualquier espacio público. El niqab y el burka fueron considerados incompatibles con el principio de igualdad entre hombres y mujeres. La decisión de Bélgica recibió posteriormente el aval del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En Suiza la ciudadanía también ratificó, a través de referéndum en el año 2021, el veto del burka y del niqab. Austria también ya ha tomado medidas. Dinamarca, también en el año 2018, incluso impide que las menores de 14 años lleven cualquier tipo de velo en los centros educativos. Bulgaria, también en 2016. Países Bajos, en 2019. Y nuestro vecino Portugal, en el año 2025. ¿Son fachas todos estos países?, ¿son todos ultra?, ¿son todos intolerantes?, ¿son enemigos de la libertad? Quizás son países que lo que intentan es frenar la invasión islámica de Europa. Por esto es prioritario establecer modificaciones en las normas generales que protegen lo que somos y quiénes somos. El uso del niqab o del burka veta e impone la eliminación de la libertad de la mujer. En Francia ya saben que la integración y la adaptación no es posible, que no es una cuestión de racismo. No tenemos ningún problema con el color de la piel, sino con lo que traen algunos en su cabeza. La inmigración masiva tiene un impacto muy peligroso en las mujeres occidentales, tanto como para que esta cuestión se haya convertido en un debate público.»

Fragmento 4 de 5 de esta intervención.

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