Pilar Vallugera BalañàERC
Diputada
«Pero es que la propuesta es para leérsela... Viene a decir aquello de que el adulto, a ver, imagino que detendrán a todas las mujeres que vayan tapadas para preguntarles quién les ha obligado a ponérselo, o si lo han hecho en su casa, porque claro es peor si se tapan en casa que en otro lugar -no sé dónde creen ustedes que los padres explican a los hijos cómo deben vestirse, en fin-. El caso es el siguiente: cuando el niqab haya sido impuesto a la víctima -que la mayoría no son menores de edad, algunas sí, pero ser mujer no equivale a ser menor de edad-, cuando la víctima haya sido coaccionada, digamos, y sea menor de edad, es decir, entre los 16 y los 18, les aplicaremos una pena a los que lo hayan hecho de dos años y seis meses hasta cinco años de prisión. Es decir, ustedes intentan integrar a las mujeres diciéndoles que van a llevar a su padre, a su hermano, a su madre, a su hermana, a su abuela, a todos ellos a la prisión. Pues como integración como tal es curiosa, porque ¿con cuántas han hablado de ello? ¿A cuántas han puesto en una mesa, en un encuentro sincero, y han podido explicárselo? ¿Ustedes creen que esta es la mejor manera? Y aún añaden más, ¡cuidado!, porque si esto se ha hecho en el hogar, en la franja superior de la pena, ¿de verdad van a ir con la policía, mujer por mujer con niqab o burka, para preguntarles eso? ¿Van a detenerlas? ¿Van a obligarlas a quitárselo? ¿Saben ustedes cuál será el resultado? Mujeres encerradas en su casa. ¿Saben cómo se puede transformar esto? Que vean que los demás ejercemos nuestra libertad. Pero si las dejan encerradas en su casa, no va a ocurrir jamás, como tardó en ocurrir con nuestras abuelas y nuestras madres. Fue esa apertura hacia el mundo lo que les permitió liberarse y empoderarse.»
Fragmento 8 de 9 de esta intervención.