Diputada
«Gracias, señor vicepresidente. Señorías, en enero de 2019 defendí como senadora española ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa que la aplicación de la sharía en Europa iba contra los derechos fundamentales de las mujeres. En julio de este año, el Partido Popular integraba en su ponencia política la prohibición del burka y de todos aquellos velos integrales que denigran a las mujeres. El PP de Baleares y otros ayuntamientos y comunidades autónomas ya ha defendido mociones similares en sus territorios. Hoy, en este Parlamento debatimos que se pueda tramitar una ley en defensa de la libertad, la dignidad y la igualdad de todas las mujeres que están en nuestro país. Les puedo asegurar que para mí es un absoluto orgullo defender hoy la posición del Grupo Popular. (Aplausos). Cuando el domingo avancé nuestra posición a los medios de comunicación, comencé a tener un gran apoyo en redes sociales. También tuve alguna crítica y me sorprendió. Fue curioso porque las mayores críticas me vinieron de hombres, algunos de ellos conocidos periodistas y opinólogos, machirulos de esos que luego van por ahí diciendo que deconstruyen su masculinidad, pero que no tienen ningún problema en atacar al PP por defender la integridad de las mujeres. Es curioso. (Aplausos). Los argumentos que utilizaban eran tan insultantes como pobres: En España no hay mujeres con burka y con niqab, yo no he visto ninguna por la calle. Ah, ¿no? Pásense por el centro de Madrid. Es rara la semana en la que no me cruzo con una mujer tapada íntegramente por la calle. Pásense. A lo mejor en sus barrios de pijos no están. Pásense por el centro. (Rumores). Segundo argumento: Son pocas las mujeres que llevan el niqab y el burka en España y, por lo tanto, no hay que legislarlo. Ah, son pocas. O sea, cuando se ejerce la violencia contra una mujer, si son pocas, no pasa nada. Qué argumento más deleznable. ¡Qué deleznable! (Aplausos). Tercer argumento: Es que atenta contra la libertad religiosa. Reconozco que ver a la izquierda más anticlerical de nuestro país defender la libertad religiosa incluso me conmueve. Pero claro, es que la libertad religiosa no es un derecho absoluto. Es que cuando conculca derechos como la integridad y la dignidad de la mujer, tampoco se puede. ¡Claro! ¡Claro! (Aplausos). Hoy mismo el portavoz del Partido Socialista defendía precisamente esto en sus declaraciones a los medios. A mí me sorprendió. Dije: Un hombre que podrá ir por cualquier país islámico sin que le obliguen a taparse el rostro; claro, ¡cómo se nota que no es una mujer!»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.