Fèlix Alonso CantornéSumar
Diputado
«En España, vivimos dos realidades paralelas. En la cara A, los datos macroeconómicos nos certifican que estamos en uno de los mejores momentos de la historia, con una deuda privada de las familias de 700 000 millones de euros, un 43 % del PIB, la más baja de los últimos veinticinco años. Pero en la cara B la música no suena tan melódica, hace daño a los oídos y al bolsillo. Hablo de los créditos al consumo, que se han disparado en los últimos meses, alcanzando los 4000 millones mensuales de un total de 116 000 millones. Es la deuda de supervivencia. Por eso permítanme que les hable con claridad. No hay nada que esconder, porque el problema no es la persona; el problema es un sistema que se aprovecha de ese momento de necesidad. Y eso es importante que lo entendamos hoy. Esto no va de responsabilidad individual, esto va de vulnerabilidad aprovechada como modelo de negocio. Pero por eso estamos aquí, porque, mientras los beneficios empresariales se disparan al 13 %, los salarios de los trabajadores de la empresa privada retroceden. Allí donde la fuerza sindical es menor, la pérdida es de 4 puntos respecto a los salarios de 2020. Salarios con subidas por debajo del IPC, estímulos constantes al consumo y un precio de la vivienda desorbitado. Esa es la combinación que daña principalmente a los trabajadores con salarios medios, unos once millones de españoles. Las familias que pagan un alquiler o una hipoteca tienen enormes dificultades para afrontar otros gastos y, cuando lo intentan, muchas entran en una espiral perversa que las lleva a la ruina económica y emocional.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.