Diputado
«Han sido muchas las ocasiones en las que hemos subido a esta tribuna, pero nunca antes la había encontrado tan pringada de cinismo y de demagogia. (Rumores.-Aplausos). Señorías, el pasado 23 de julio, se celebraron elecciones legislativas en España y, fruto de aquella cita electoral, es este Parlamento, y son muchas las competencias y las responsabilidades que todos los que estamos aquí tenemos por nuestra condición de diputados. Pero yo voy a hablarles de las competencias, de las atribuciones y de las responsabilidades que, sin ninguna duda, no tenemos ni tiene este Parlamento. Este Parlamento, señorías, no puede suprimir ni coaccionar al Poder Judicial. (Aplausos). Este Parlamento, señorías, no puede consagrar la desigualdad de los españoles ante la ley. Este Parlamento no puede actuar como una Cámara constituyente y, por lo tanto, este Parlamento no puede derogar la Constitución con una ley de amnistía que no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico. (Aplausos). Y este Parlamento, en fin, no puede de ninguna manera atentar contra la unidad de la nación, que ha sido el fundamento de nuestra convivencia en paz y en libertad durante muchas décadas y que es anterior y superior a la propia Constitución que estamos defendiendo. Digo que no puede hacerlo legalmente, pero parece que más de 176 diputados, presumiblemente, avalarán una investidura que destruye la propia autoridad de esta Cámara, que es una autoridad delegada por el pueblo soberano, y darán mañana el primer paso para un [golpe] 1 a la nación, para un [golpe de Estado] 2, para un [golpe] 3 a la Constitución y para iniciar el fin de la democracia y la abolición del Estado de derecho. (Aplausos). Levantan algunos las cejas en la bancada azul, pero en esos términos se han expresado muchas asociaciones del Poder Judicial.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.