Rafael Cofiño FernándezSumar
Diputado
«En la PNL que presentamos el 30 de mayo del 2024 y que fue aprobada -insisto- en la Comisión de Sanidad apostábamos por la ciencia y por los expertos y se presentaban más de treinta referencias bibliográficas que sustentan la importancia de tener educación sexual integral. Esto no es nuevo, no es un debate actual, aunque sigue siendo totalmente pertinente por los datos que tenemos actualmente de violencia machista. En Asturies el primer programa de educación sexual en adolescentes comienza en el año 1994 a cargo de Javier Castiñeiras. Está inspirado en un programa de educación sexual, el pionero de nuestro país, que hace el colectivo Harimaguada de Canarias, un colectivo que nació en 1984. Durante los años noventa, Xente Gai Astur y el Conseyu de la Mocedá del Principado de Asturias, con Mercedes García, trabajaron en diferentes programas de educación sexual sobre la diversidad y la orientación sexual. El Conseyu de la Mocedá trabaja en programas de educación sexual entre iguales, en programas de educación sexual en personas con discapacidad y en educación sexual en centros de menores. En el año 2000 Marian Uría, referente feminista en Asturias en la Consejería de Sanidad, elaboró un programa de educación sexual. Y en el año 2018 Ana Gloria Blanco, junto a otro grupo de profesoras del Instituto de Enseñanza Secundaria Padre Feijóo, de Gijón, elaboró unos materiales, el Programa Ni ogros ni princesas -con un título que sigue siendo plenamente vigente, Ni ogros ni princesas-, que ha sido referente en»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.