Elma Saiz DelgadoPSOE
Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones
«Frente a su discurso, copiado de la ultraderecha, basado en la estigmatización y la hipocresía, presento la alternativa real que practica este Gobierno y da resultados positivos: una política migratoria sensata, humana y eficaz. El mejor modo de combatir a las mafias es abriendo vías legales y seguras, colaborando con los países de origen y tránsito. La mejor forma de acabar con las pateras es que no sea necesario subirse a ellas. Contratación en origen, visados de búsqueda de empleo, programas de movilidad laboral, eso es política migratoria, eso es lo que está haciendo este Gobierno. Cuando una persona puede trabajar legalmente, al menos puede tener el salario mínimo interprofesional, puede tener un contrato de alquiler y también puede cotizar a la Seguridad Social para tener protección social. Señorías, les he dado razones y datos para que entiendan por qué hemos impulsado la regularización extraordinaria de las personas migrantes que están en nuestro país. No podemos tener a miles de personas trabajando en la economía sumergida, sin derechos, sin cotizar y sin protección. Eso no es orden, eso es marginación. Eso es competencia desleal, también hacia las empresas que cumplen las obligaciones legales y exigen, con toda razón, igualdad en las condiciones laborales. Finalizo con un mensaje cierto: el miedo no es un programa de gobierno. El miedo solo alimenta el odio, daña la convivencia y debilita la democracia, y además es inútil, porque por mucho que las endurezcan y endurezcan ustedes el discurso, siempre va a haber alguien a su derecha que les gane. Les pasó en Extremadura y en Aragón y les va a pasar en cualquier región donde jueguen a ese juego peligroso que están haciendo. (Aplausos). Si tanto les importa la grandeza de la patria, piensen más en cómo les gustaría que les trataran a ustedes si fueran los que llaman a la puerta en vez de dar un portazo. Como dijo Antonio Guterres, el secretario general de Naciones Unidas, 'los derechos humanos no son un eslogan para los buenos tiempos, los derechos humanos son un deber para siempre'. Muchas gracias. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 3 de esta intervención.