Óscar Puente SantiagoPSOE
Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible
«Muchas gracias, señor presidente. Señoría, veo que su intervención va en la línea que usted ya esbozó en la sesión de la Comisión de Transportes del pasado día 3 y que no pudimos tratar en profundidad en aquel momento, cosa que sí nos va a permitir esta interpelación. Lo primero que tengo que decirle es que si hay algo que este Gobierno ha querido hacer desde el principio en materia de movilidad y planificación del transporte es situar a las personas en el centro de las decisiones. Esto ha sido así durante toda la etapa de gobierno y, desde luego, desde mi incorporación al Gobierno. Yo vengo de una ciudad, de Valladolid, en la que durante ocho años implantamos un modelo de movilidad sostenible en el que las personas eran el centro, y creo que operamos una gran transformación en la movilidad. Hablando del ferrocarril, es evidente que se trata de una herramienta fundamental para la movilidad cotidiana, y no estoy hablando de la alta velocidad, aunque también. Somos plenamente conscientes de que las cifras de viajeros anuales en red convencional -principalmente en cercanías- multiplican por diez los viajeros en alta velocidad. Y créame, esa jerarquía, a la hora de las inversiones, como usted ha reclamado en alguna ocasión, sí la contempla la Estrategia Indicativa del Desarrollo, Mantenimiento y Renovación de la Red Ferroviaria. Este documento es el marco estratégico general para las inversiones ferroviarias del Estado durante estos años y, con ella, estamos potenciando y dando prioridad a la inversión en red convencional y en mercancías. Antes no era así y en eso le doy la razón, durante años se había priorizado casi en exclusiva el desarrollo de la alta velocidad y las grandes operaciones de integración en las ciudades, que tampoco se han mencionado, pero que han consumido muchísimos recursos. Y si atendemos todas las peticiones de integración que tenemos en relación con este tema -no solo en las capitales vascas, sino en el conjunto del Estado-, nos vamos a una cantidad cercana a los 40 000 millones de euros con costes sin actualizar, solo con protocolos firmados. No solo es la alta velocidad la destinataria de inversiones que algunos han podido cuestionar. No obstante, sí es verdad que se han destinado parte de los recursos disponibles a obras faraónicas que en algún caso no solo no se llegaron a realizar a tiempo, sino que han hipotecado muy significativamente los años posteriores; en Gijón tenemos un ejemplo subterráneo bastante llamativo. Tampoco se compraban trenes, y menos para cercanías y media distancia.»
Fragmento 1 de 7 de esta intervención.