Isidre Gavin i VallsJunts
Diputado
«Efectivamente, nosotros vamos a apoyar esta iniciativa, pero no porque seamos unos independentistas horribles, saqueadores de la desigualdad de los españoles y de no sé qué. No, señores, por favor, hagan una reflexión mínimamente técnica y rigurosa: la movilidad de proximidad tiene que gestionarse desde la proximidad y tiene que conectar con los autobuses y con las bicis y tiene que conectar con las necesidades de la gente, con la planificación territorial, con el urbanismo. Por eso, tiene todo el sentido esta iniciativa, está claro que sí. Esta alma centralista nos ha dejado a los catalanes, a los valencianos y también a muchos otros territorios de las periferias del Estado en una situación de servicio penoso que no es de recibo, que es lamentable. Usted hace una lista larguísima de necesidades. Hay tantas necesidades que no están bien cubiertas que yo, personalmente, le digo que no las puedo conocer todas con precisión pero estoy seguro de que responden a la realidad. Esta misma visión centralista, y aprovecho, ha aislado a Valencia y Barcelona de la alta velocidad, por ejemplo. Con Madrid hay que conectar todas las capitales de provincia que haga falta, aunque no haya pasajeros, aunque sean líneas ruinosas. En cambio, Barcelona-Valencia -que son la segunda y tercera ciudades en importancia del Estado español- es una línea que no existe. Si tuvieran una línea de alta velocidad, como la hay para ir a Madrid, estaríamos la mitad del tiempo de viaje -ahora se tarda lo mismo que en coche- y sería una línea rentable económicamente. Pues qué casualidad, eso no existe. Por eso nosotros decimos que no, claro que no, que no es una casualidad, sino que ha sido algo expreso, querido, premeditado.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.