Alberto Catalán HiguerasUPN
Diputado
«El debate es nítido y claro, señorías: ¿queremos que un terrorista de ETA o yihadista esté formando a menores de edad? Desde nuestro punto de vista, la respuesta es clara y contundente: no. El debate es ese, señorías. Pero es que, además, el propio Ministerio del Interior elaboró unas unidades didácticas para los centros educativos en algunas comunidades autónomas como Navarra. En el caso de la Comunidad Foral de Navarra también se había hecho por parte del Gobierno de Navarra. Incluso participan las propias víctimas del terrorismo. El ministro Marlaska, el pasado 11 de marzo, el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, reconocía y alababa este tipo de unidades didácticas. La vergüenza, ¿saben cuándo llega, señorías? Cuando se le pregunta al propio ministerio sobre su aplicación, y el ministerio no sabe, no contesta. No tiene ningún dato. Sería llamativo comprobar qué es lo que está ocurriendo en la Comunidad Foral de Navarra o en la propia Comunidad Autónoma vasca. Señorías, no existe el derecho a ser docente, pero sí el derecho a recibir una educación orientada al pleno desarrollo de la personalidad humana y al fortalecimiento del respeto de los derechos humanos y de principios fundamentales, porque estos son los objetivos para la educación que marcan todos los tratados internacionales. Una persona que haya sido condenada por delitos contrarios a estos objetivos de la educación no está capacitada para realizar una labor docente, más aún cuando conocemos cómo adoctrina el yihadismo, cómo adoctrina también la izquierda radical vasca, cómo inculca el odio en los jóvenes que rechazan al que no piensa como ellos. Trabajar con menores, señorías, es mucho más que enseñar una asignatura, es poder influir en el desarrollo personal, y un terrorista no puede dar ejemplo de nada. ¿Qué valores inculca una persona, un terrorista que ha asesinado a niños, a mujeres, a hombres? ¿Qué puede enseñar? Si no tiene ninguna lógica que un maltratador, un agresor sexual, un violador, trabaje con menores, tampoco un terrorista. Por eso la proposición de ley que nosotros presentamos define y describe y es de la misma literalidad que lo recogido en la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y a la Adolescencia frente a la Violencia. El consejero de Educación de Navarra del Partido Socialista manifestó que le desagradaba e inquietaba que un etarra diese clases en un centro educativo y decía que el Gobierno lo que había hecho era cumplir escrupulosamente la ley. Pues eso es lo que pretende nuestra propuesta, modificar la ley para impedir este tipo de situaciones. Pero, lamentablemente, señorías, el Partido Socialista hace tiempo que dejó de tener la posibilidad de mirar directamente a los ojos de las víctimas sin bajar la mirada. Hace tiempo que dejó de hacerlo. Y ¿por qué, señorías? Porque, como Judas, ha traicionado a las víctimas. Y no lo decimos nosotros, lo dicen las propias víctimas. Recientemente, con el 11M, el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, la asociación de víctimas del terrorismo de Navarra rechazaba participar en el acto organizado por el Gobierno de Navarra. No podemos participar de la hipocresía ni tolerar la de quienes depositan flores un día al año, mientras el resto del tiempo justifican o minimizan el dolor de las víctimas sin exigir a sus socios preferentes que reconozcan, asuman y condenen, sin paliativos, el sufrimiento causado. Son palabras suyas que nosotros hacemos nuestras. Estoy seguro, no tengo ninguna duda, de que en otras ocasiones y en otras circunstancias el Partido Socialista, hoy, hubiese apoyado esta iniciativa, como ha hecho con otras para luchar contra el terrorismo y los terroristas, tanto ahora como antes. Y no lo hará señorías porque no quiere molestar a sus socios de Bildu, porque les debe a ellos el Gobierno de Navarra y de España. Porque ya sabemos cuál es la prioridad de Bildu; ya sabemos cuál es su prioridad, lo dejó muy claro Arnaldo Otegi: Presos por presupuestos. Para el Partido Socialista y la extrema izquierda de este Congreso, su único y pobre argumento hoy, ante esta iniciativa de Unión del Pueblo Navarro, será la descalificación gratuita, y, si no, ya lo comprobarán. Pero, señorías, en una democracia no pueden ganar el terror y el horror; no pueden perder la convivencia los menores y los jóvenes de nuestro país. Nosotros nos vamos a quedar con la conciencia muy tranquila porque nos hemos comprometido democrática, política y personalmente con la lucha contra la violencia y, en este caso concreto, contra el terrorismo, más aún cuando estos terroristas son incapaces de mostrar un arrepentimiento y colaborar con la justicia. Al debatirse esta iniciativa en el Parlamento, hubo dos informes: uno de la letrada mayor, que no cuestionaba su inconstitucionalidad, quizás, si acaso, el objetivo perseguido, y, por otro lado, el del Consejo de Navarra, que, sin ser unánime, además entraba en unas disquisiciones que no tenían ningún tipo de argumentación jurídica, incluso hablaba también de disquisiciones de trastornos psíquicos. Hoy, señorías, una vez más, hay que elegir entre víctimas o verdugos, entre protección de los menores o amparar a los terroristas.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.