Engracia Rivera AriasSumar
Diputada
«En cualquier caso, para justificar esta medida vuelven a hablar de ETA, que está desarticulada desde hace casi quince años. Señor Catalán, ETA no existe. Convénzase: no existe. Rafael Alberti, insigne diputado de esta Cámara y poeta del pueblo, nos enseñó desde el exilio que la democracia es, ante todo, una mano abierta. Decía que la paz no es el olvido, pero tampoco un castigo. La paz no se construye sobre el olvido y el abandono de las víctimas, pero tampoco puede perseguir la venganza, que es lo que pretende su proposición. No vamos a olvidar a las víctimas del terrorismo ni el dolor de sus familiares, pero imponer estigmas de por vida a quien ya ha saldado su deuda con la ley es venganza y punitivismo: no es justicia. (Aplausos). Y, para la construcción de una sociedad democrática, así como para la construcción de la paz social, las personas demócratas no nos podemos apoyar sobre la venganza, sino sobre la capacidad de transformar a las personas y reinsertarlas. La proposición habla de la moralidad que debe tener el personal docente o el monitor o monitora escolar de tiempo libre, y resulta paradójico que al proponente le preocupe... (rumores.-La señora Rivera Arias se gira hacia los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso y muestra su camiseta en la que pone: 'Cállese señoro'. Y dice: Eso). ...tanto la autoridad ética y moral de personas que ya cumplieron sus penas, cuando al mismo tiempo le preocupa tan poco la autoridad ética y moral de algunos que se sientan en este Congreso, en Parlamentos autonómicos y otras instituciones, con los que a menudo el proponente comparte criterio de voto y posicionamiento ideológico, porque, si hablamos de humillación a las víctimas, hay que hablar de todas las víctimas.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.