Enrique SantiagoSumar
Diputado
«Gracias, presidente. El ascenso del fascismo y su posible llegada al Gobierno de la mano del Partido Popular nos trae de vuelta el derecho patibulario de la Inquisición. Ya saben, mortificar los cuerpos para sanar las almas. Lo siguiente ¿qué va a ser?, ¿volver a la tortura como procedimiento de confesión o a la pena de muerte? Hay derechos que son contra mayoritarios, los que decía el señor Pagés. En palabras del teórico Dworkin, en democracia ni siquiera una mayoría puede restringir ni eliminar derechos esenciales como la vida, la integridad o la libertad. Y frente a esta deriva autoritaria hay que tomar partido. Podemos invertir más en cárceles que en escuelas, como Bukele, encerrar de por vida a cualquier desgraciado que carezca de la debida defensa -cuarenta años de cárcel o cadena perpetua o prisión permanente revisable es lo mismo- o podemos hacer viable la reincorporación a la sociedad de los infractores. De aprobarse esta propuesta, ¿cuántas veces creen que se va a aplicar? Se va a aplicar una vez, dos como mucho, cada lustro. Ustedes no están proponiendo una reforma del Código Penal. Lo que están proponiendo es implantar un modelo de sociedad autoritario y punitivista. Lo que están proponiendo es acabar con los derechos humanos y enterrar los valores éticos sobre los que se sustenta la democracia, sustituyéndola por el autoritarismo que precede siempre a las dictaduras. Si ahora no lo paramos, las generaciones futuras son las que van a sufrir las consecuencias de estas irresponsables propuestas, que claro que están apoyándose en el dolor irreparable de las personas cuyas familias han padecido horribles crímenes. Pero, obviamente, esta no es la vía para sanar el dolor ni para conseguir que aparezca ningún desaparecido. Votaremos que no en nombre de la democracia. Gracias. (Aplausos).»