Marta MadrenasJunts
Diputada
«Pero la aconfesionalidad también comporta una responsabilidad muy clara, la de preservar los valores universales que sostienen nuestra convivencia democrática. En Cataluña defendemos que hay principios que no pueden ser relativizados ni vulnerados en nombre de ninguna tradición cultural o religiosa. Entre estos principios está la dignidad de la persona, la libertad de conciencia, la igualdad ante la ley y también la igualdad plena entre hombres y mujeres. La libertad religiosa no puede convertirse en un pretexto para limitar derechos fundamentales. En nombre de ninguna religión se puede justificar la discriminación de las mujeres ni su invisibilización o subordinación, por ejemplo. Y es precisamente por esta razón por la que las Administraciones públicas deben tener un papel activo para garantizar que el ejercicio de la libertad religiosa se produzca siempre en el marco de los derechos humanos y los valores democráticos compartidos. Todos somos conscientes de que en diversos conflictos actuales la persecución de comunidades religiosas, especialmente las cristianas -es cierto- está vinculada a movimientos de radicalismo religioso que utilizan la fe como un instrumento de violencia e intolerancia.»
Fragmento 7 de 8 de esta intervención.