Elma Saiz DelgadoPSOE
Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones
«Este nuevo escenario internacional está teniendo consecuencias sociales y económicas. La primera es el shock energético mundial. El conflicto ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, estrangulando el suministro y disparando los precios del crudo por encima de los 100 dólares. Esta situación está provocando presiones inflacionarias y está forzando a países de todo el mundo a buscar alternativas energéticas que mitiguen el impacto económico en los distintos sectores de actividad económica. España tiene una posición de partida distinta a la de otros países. Mantenemos un crecimiento sólido en un entorno global de incertidumbre. Tras cerrar el año pasado con un crecimiento del 2,8 % del PIB -?prácticamente el doble que la media europea-, España ha demostrado una notable capacidad de recuperación y adaptación. Este dinamismo se apoya en una demanda interna robusta, donde el consumo privado y la inversión están claramente -?la inversión, sobre todo- impulsados por los fondos Next Generation de la Unión Europea, que se erigen como principales motores de este avance económico: el consumo privado, sobre la base de un mercado laboral fuerte no solo en términos de cómo está creciendo el empleo, sino también en la recuperación progresiva del poder adquisitivo de los trabajadores, y la inversión -el otro gran pilar de este dinamismo-, sobre la base no solo de la apuesta de una cada vez mayor inversión productiva en materia de innovación, sino también por el esfuerzo de la inversión en materia de construcción, para ir recomponiendo la oferta pública de vivienda en condiciones asequibles. Además, está el carácter equilibrado desde el lado de la oferta, donde estamos consiguiendo generar un crecimiento extensivo como consecuencia del incremento en el empleo y de una mejora de la productividad. Es el caso de la aportación positiva de la productividad por hora. En el periodo 2019-2024, la productividad por hora se ha incrementado un 40 % más que entre los años 2013 y 2018, o tres veces más que en el periodo 1995-2007, que son las anteriores fases de crecimiento de nuestra economía. Por tanto, empleo y productividad van de la mano en esta fase de crecimiento gracias al protagonismo de la inversión, pero también a las reformas estructurales que hemos llevado a cabo con ese gran protagonismo del plan de recuperación como arma política económica fundamental de los últimos años. En este contexto de elevada volatilidad, los analistas mantienen previsiones positivas para nuestro país, situando el crecimiento del PIB para este año en una horquilla de entre el 2,2 % y el 2,4 %.»
Fragmento 3 de 8 de esta intervención.