Marta MadrenasJunts
Diputada
«El verano pasado, en Cataluña, acordábamos con el Gobierno, con Manuel Arribas, el diputado, que hay que bajar los umbrales aceptables. Sabemos que no es la propuesta que defienden María Pilar ni las asociaciones de víctimas. Hay que ser más exigentes y rebajar esos umbrales. Pero es un inicio, una toma de conciencia para empezar a corregir una desproporción absolutamente inmoral, porque cuando alguien conduce muy por encima del límite establecido no estamos ante una simple imprudencia. Por ello, banalizar esta conducta no debe traducirse simplemente en el resultado de heridos o muertes, sino en la propia conducta, con la decisión de generar un riesgo extremo. Si el sistema solo reacciona cuando el daño ya se ha producido, llega tarde. El derecho penal debería actuar antes y no solo castigar después. Este es el sentido de bajar el umbral para reconocer que hay conductas que de por sí son absolutamente intolerables. Miren ustedes, lo que discutimos hoy no es una cifra, es si aceptamos o no que alguien pueda decidir de forma consciente poner en peligro la vida de los demás sin que ello tenga una respuesta penal. Esto es lo que quiere cambiar esta reforma. No lo resuelve todo, pero cambia el mensaje y el mensaje es importante, sí importa. Importa para quien conduce, evidentemente; importa también para quien pasea, para quien pedalea, para quien va en moto; importa, sobre todo, para los más débiles de la circulación; importa muy especialmente para quien todavía no sabe que un día verá destruida su vida y la de sus seres queridos por culpa de una nefasta decisión ajena antes de afrontar una curva.»
Fragmento 7 de 8 de esta intervención.