Pedro SánchezPSOE
Presidente del Gobierno
«Buenos días, señoras y señores diputados, señora presidenta. Me permitirán que mis primeras palabras vayan dirigidas a nuestros conciudadanos de las islas Canarias para expresarles nuestra solidaridad y también el compromiso de todo el Sistema de Protección Civil ante la borrasca que están sufriendo estas últimas horas. (Aplausos). Con ese deseo también quiero expresar la gran paradoja de ver cómo el mundo, sus representantes políticos -entre ellos, nosotros y nosotras- nos vemos abocados a hablar de la guerra, de la paz y no tanto de desafíos comunes como es el de la emergencia climática y sus efectos sobre la seguridad y las vidas de nuestros conciudadanos. Señoras y señores, hay fechas que no se olvidan, que quedan marcadas para siempre y lo hacen además en la memoria colectiva de un país. En mi opinión, el 15 de febrero de 2003 fue una de ellas. Aquel sábado, más de tres millones de ciudadanos salieron a manifestarse por toda España con un mensaje sencillo y rotundo: 'No a la guerra'. (Aplausos). Como muchos otros conciudadanos -yo fui uno de ellos-, viví a pie de calle el orgullo y el coraje de una sociedad, la sociedad española, que se negó a renunciar a sus principios solo para contentar a un presidente estadounidense, que se negó a secundar una mentira que solamente perseguía hacer más ricos a los ricos y más miserables a los ya pobres. (Rumores). Las encuestas de aquellos días eran muy claras, eran muy contundentes, señorías: menos del 6 % de los españoles y españolas querían que España se sumara al conflicto. El entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, era perfectamente consciente de ello, pero le dio igual, nos arrastró a esa locura de todos modos porque quería sentirse importante. (Varios señores diputados: ¡Nooo!-Rumores).»