29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Teresa Jordà i RouraERC

Diputada

«Y ahora paso a un punto en el que voy a perder poco, porque los doce minutos que ha utilizado el representante de VOX los voy a obviar directamente, ya que alguien que es capaz de negar que el sol sale cada día a pesar de que ellos viven cada día de cara al sol no merece que perdamos ni tan solo un minuto. Porque, miren, si abrimos la puerta a castellanizar topónimos según el uso ideológico del momento, quizás mañana podríamos hacer lo contrario. Es un ejercicio interesante. Imagínense que por un momento decidiéramos aplicar el mismo criterio pero al revés. Entonces, quizás tendríamos que empezar a hablar de Saragossa de l'Ebre en lugar de Zaragoza -suena bien, ¿eh?-. Y esta mola mucho: Nueva York del Manzanares para referirnos a la capital del reino -no sé qué le parecería a la señora Ayuso-. Sant Jaume de Compostel·la, con ele geminada. O, por ejemplo, Vall D'olid, que suena bastante catalanizado, y con apóstrofe; o Murcia de Segura. ¿Verdad que es absurdo? ¿A que es ridículo? Pues eso es exactamente lo que están haciendo ustedes con Ibiza. Los topónimos oficiales no son un capricho ideológico, señorías; son ni más ni menos que el resultado de la historia, el resultado de una lengua. Y, sí, son el resultado legal vigente; así de claro, así de simple y así de diáfano. Y sí, la isla se llama Eivissa, y no porque lo diga un partido político, no porque lo diga Esquerra Republicana, sino porque lo dice la ley, pero, sobre todo, lo dice la gente que vive allí, la gente que conoce y que quiere a la isla. Lo que más me sorprende de todo esto es que toda esta polémica la promueven mientras dicen que están defendiendo las Islas Baleares, ¿de verdad? Defender las Islas Baleares es respetarlas, y también lingüísticamente, señor Campos, también lingüísticamente. Defender las islas es respetar y reconocer sus instituciones, defender las islas es no convertir el nombre de una isla en un arma política de baja estofa. Y, sobre todo, defender las islas no es bloquear una reforma que beneficia directamente a esa isla en cuestión, Formentera. Porque aquí hay una cuestión de fondo, esta reforma no es una reivindicación de ningún partido político concreto -vuelvo a ello-, es la reivindicación de un territorio. Formentera es la única isla habitada de las Baleares que no tiene representación propia en el Senado hoy en día, y eso es una anomalía que hay que corregir ya. Por eso sorprende tanto que, en lugar de sumarse a la reforma sensata, el Grupo Popular prefiera dedicar sus esfuerzos, acompañado de VOX, en una batalla toponímica artificial y de bajo calado. Eso no afecta a nadie, ni a Ibiza. De hecho, no afecta a ningún ciudadano que tenga problemas reales en su vida. Es decir, en este último minuto que me queda, les doy un consejo. Dejen de dar pena. Lo que tendrían que hacer -aún están a tiempo; bueno, quizás ahora ya no, presidenta- es retirar esta enmienda. Si realmente creen en la representación territorial, voten a favor de esta reforma. Y si realmente quieren defender les Illes Balears, las Islas Baleares, defiendan el nombre, empiecen por ahí. Defiendan el nombre de las islas, es así de simple y así de básico, porque la política puede tener discrepancias, y las tiene -la prueba es este hemiciclo-, pero lo que no debería tener nunca la política es este nivel tan bajo de frivolidad. Formentera merece su senador e Ibiza merece, como mínimo, que no le cambien el nombre y que no lo hagan desde el carrer Génova, de Nueva York del Manzanares. Los últimos segundos se los voy a dedicar al señor Campos: Viva los países catalanes. Muchas gracias. (Aplausos).»

Fragmento 4 de 4 de esta intervención.

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