29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Martina Velarde GómezPodemos

Diputada

«Gracias, presidente. Hoy, volvemos a llegar tarde con las víctimas del patronato -y voy a decir- de 'desprotección' de la mujer -que está mejor dicho- y también en reconocer, en reparar y sobre todo en asumir la verdad completa de todo lo que ocurrió. Porque aquí hoy no estamos apelando a la memoria democrática ni al pasado, apelamos al presente y a la historia viva. El patronato no fue una anomalía ni tampoco un error aislado, fue una herramienta de represión sistemática contra las mujeres. Unas mujeres que podían ser jóvenes, pobres, libres y también incómodas; mujeres a las que el franquismo decidió castigar por no encajar en un modelo moral impuesto, a las que castigó además durante años solo por el hecho de ser mujeres. Recluidas y reprimidas por su presunta rebeldía o conducta amoral o solo por llevar una minifalda o por fumar. Y también, como ha explicado en varias ocasiones Consuelo García del Cid, superviviente del patronato, aquellos eran centros de trabajos forzados sin derechos, con celdas de aislamiento y habitaciones de castigo. En definitiva, eran cárceles. Y lo más grave -y esto es lo que algunos no quieren escuchar- es que este sistema no terminó en 1975 con la muerte del dictador, sino que siguió funcionando hasta 1985, ya entrada la democracia, mientras en el resto del Estado español ya se hablaba de derechos y de libertades. Mientras estas mujeres eran encerradas, vigiladas y castigadas, había instituciones democráticas que lo permitían, había Gobiernos que miraban hacia otro lado y sostenían una institución franquista. Esa responsabilidad no se puede abordar ni con declaraciones simbólicas, como hemos escuchado algunas veces, ni con una disculpa pública por parte de la Conferencia Española de Religiosos, que por un lado piden disculpas, pero por otro han boicoteado todas las investigaciones sobre los bebés robados a esas mujeres.»

Fragmento 1 de 2 de esta intervención.

¿Algo mal atribuido o clasificado? Envía una corrección.