Esther Gil de Reboleño LastortresSumar
Diputada
«Eso no puede quedar reducido a una nota al pie, tenemos que seguir intentando que se les reconozca y que se reconozca institucionalmente. No podemos esperar más. Y lo más grave, señorías, es que esta represión duró hasta 1985. El Patronato sobrevivió a Franco, sobrevivió a la declaración de la Constitución y siguió funcionando hasta agosto de 1985. Hasta 1985. Esto es una anomalía democrática flagrante y nos interpela directamente como Estado, como democracia y como Cámara. La reparación del dolor que sufrieron estas mujeres no puede ser solo simbólica; tiene que ser política, institucional y también material. Debe reconocer el proyecto de vida truncado de estas supervivientes. Es imprescindible abrir los archivos públicos y también los de las órdenes religiosas, localizar documentos, identificar centros y reconstruir toda la historia de este sistema represivo, porque ninguna ley de memoria democrática estará completa mientras siga dejando fuera una represión que fue especialmente dirigida contra las mujeres por el mero hecho de ser mujeres y por no someterse al mandato patriarcal. Quiero dar las gracias a las supervivientes, a las investigadoras, a las periodistas, a las entidades feministas y a los movimientos memorialistas, que han traído esta verdad hasta aquí mientras demasiadas instituciones miraban hacia otro lado. Pero me van a permitir insistir en algo especialmente importante para los jóvenes. Esto no va solo de hacer justicia con quienes sufrieron aquella violencia; va también de entender de dónde vienen muchas de las desigualdades, controles y violencias que todavía hoy pesan sobre las mujeres y que no debemos olvidar que aún hoy en día defienden algunas organizaciones políticas. Cuando una sociedad enseña a sus jóvenes que hubo instituciones dedicadas a reprimir la libertad femenina, deja espacio para que el machismo se disfrace de tradición, de orden o de normalidad; y cuando la verdad no se cuenta, la impunidad siempre encuentra la manera de sobrevivir.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.