Silvia Franco GonzálezPP
Diputada
«Muchas gracias, presidenta. Permítanme comenzar con un mensaje de solidaridad dirigido a todas las mujeres víctimas del Patronato; a todas las que sufrieron esas graves vulneraciones de derechos, de su dignidad y de su integridad. Fueron víctimas de un aparato de control autoritario que utilizó el Estado precisamente para intentar disciplinar sus vidas, su pensamiento e incluso su sexualidad por no encajar en los estrechos moldes de la sociedad del momento. Merecen reconocimiento, verdad y reparación -esto no lo pone en duda ningún demócrata-; lo que es cuestionable o discutible es la instrumentalización del dolor de estas mujeres para otros fines y también la vía para llegar a esa reparación en determinados supuestos. El Patronato fue una pieza del entramado represivo de la dictadura, a cuyo frente hubo cargos relevantes del sistema, entre ellos, por ejemplo, el padre del actual presidente del Tribunal Constitucional. Creo que esto nos debería hacer reflexionar sobre que esta institución fue un hijo del espíritu de los tiempos, unos tiempos terribles, pasados, pero que se ajustaba al estado real de la época. Además, está ese dato tan incómodo de que esta institución no se abolió con la aprobación de la Constitución, sino que continuó en democracia, bajo Gobiernos democráticos, y dependía del Ministerio de Justicia. ¿Inercia o desconocimiento de lo que realmente ocurría en aquellos centros con aquellas menores sujetas a tutela o cuasi tutela de la institución? No lo sé. Se abolió tarde y hubo chicas vulnerables que fueron primero marginadas y después olvidadas por la sociedad.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.