Agustín Santos MaraverSumar
Diputado
«Creemos que en este periodo y en esta época de violación sistemática unilateral del derecho internacional es una obligación celebrar cada tesela que incluimos en el mosaico del multilateralismo y del derecho internacional. Hoy volvemos a traer para su aprobación cuatro convenios que son importantes, dos de ellos con Omán y con Estados Unidos, porque son la aplicación práctica del Convenio de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, lo que nos permitirá trabajar mejor tanto en nuestras relaciones bilaterales como multilaterales con dos países fundamentales en la situación actual. El segundo convenio, al que sin embargo no se le da tanta importancia, es una demostración práctica de que la excepción ibérica funciona en el terreno de la energía. Andorra es en Europa una de las zonas con los precios de electricidad más baratos y el hecho de que hayamos podido hacer esa conexión y vender electricidad a Andorra supone que nuestra excepción ibérica funciona y es capaz de competir en una situación de precios de electricidad bajos. El Acuerdo de Sede de la Unión por el Mediterráneo -que, junto con la Alianza de Civilizaciones, son dos iniciativas esenciales de nuestra diplomacia- demuestra que es posible tener propuestas en positivo en una situación en la que se viola sistemáticamente el derecho internacional de forma unilateral en el Líbano y en Gaza, donde ha habido un genocidio que sigue existiendo, que sigue persistiendo y donde sigue habiendo muertos. Hace una hora partió de Barcelona la Global Sumud Flotilla de solidaridad. Lleva con ella en sus velas, impulsándolas, la solidaridad de los españoles, que no pueden soportar más este genocidio y que no pueden soportar más que solo en la noche del miércoles pasado 340 personas fueran asesinadas en el Líbano con trescientas bombas. (Aplausos). Deseamos que la Global Sumud Flotilla tenga buen viaje, que lleve con ellos nuestra esperanza y nuestra solidaridad, que cuando lleguen a Gaza -a esa Ítaca moderna del siglo XXI- no les rompa el corazón el que se haya convertido en una pura ruina y que todavía vivan entre los escombros dos millones y medio de personas, y que vuelvan sanos y salvos sabiendo que cuentan con el apoyo consular de este Gobierno y de todos los españoles. Muchas gracias. (Aplausos).»