Margarita Martín RodríguezPSOE
Diputada
«La ley actual establece que la crioconservación de ovocitos puede prolongarse hasta que responsables médicos, con dictamen favorable de especialistas independientes y ajenos al centro de conservación correspondiente, consideren que el receptor ya no reúne los requisitos clínicamente adecuados para someterse a una técnica de reproducción asistida. Dicho de otro modo, la voluntad de la mujer no basta. La mujer no puede decidir por sí sola poner fin a la conservación de sus ovocitos. Su decisión queda condicionada a una valoración externa. ¿Por qué una mujer no puede decidir libremente sobre sus ovocitos en los mismos términos que sí se permite decidir a los hombres sobre sus gametos? (Aplausos). ¿Por qué cuando hablamos de reproducción seguimos encontrando en el ordenamiento jurídico rastros de desconfianza hacia la capacidad de decisión de las mujeres? Señorías, esto no es una cuestión neutra. No estamos ante un simple ajuste técnico, estamos ante una decisión política muy clara: o seguimos sosteniendo una lógica de tutela sobre las mujeres o damos un paso más en la lógica de los derechos. Nosotros creemos que ha llegado el momento de dar ese paso, porque el feminismo ha sido, entre muchas otras cosas, una impugnación radical de la idea de que las mujeres necesitan que otros decidan por ellas. Ha sido una reivindicación permanente de la libertad para vivir, para elegir, para proyectar la propia vida y también para cambiar de opinión cuando cambian las circunstancias. Y eso vale, por supuesto, en el ámbito de la reproducción.»
Fragmento 3 de 8 de esta intervención.