Margarita Martín RodríguezPSOE
Diputada
«La autonomía reproductiva no puede entenderse de manera fragmentada, tiene que incluir también el derecho a decidir sobre su continuidad, sobre sus efectos en el tiempo y sobre el destino de los ovocitos y preembriones crioconservados. Porque la vida no es estática, los proyectos de vida cambian y las circunstancias personales, familiares, emocionales y de salud cambian. Una mujer puede preservar su fertilidad en un momento determinado y años después decidir legítimamente que ya no desea mantener esa conservación. Una mujer puede iniciar un tratamiento con una expectativa y más tarde revisar su decisión. Y una democracia adulta no puede responder a esa complejidad con paternalismo, sino con derechos. Aquí conviene decir una idea central de este debate: la voluntad de las mujeres no queda congelada cuando se congelan sus ovocitos o sus embriones. (Aplausos). No se congela su libertad, ni su autonomía, ni su capacidad para decidir, ni su derecho a cambiar de opinión. No se congela su derecho a cerrar una etapa de su vida. Esto es precisamente lo que esta proposición de ley quiere reconocer.»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.