Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«El matrimonio forzado es control social del cuerpo, de la sexualidad y de la autonomía económica de mujeres y niños; mujeres y niños, aunque muy mayoritariamente de mujeres. Se utiliza para tapar muchas veces una agresión sexual, obligando a la víctima a casarse con el agresor. Esto no es familia, es dominación. En segundo lugar, los datos son una bofetada; quienes me han precedido ya lo han dicho. Quizás hay un dato que no han dicho y es importante: en estos momentos, en el mundo hay 640 millones de mujeres vivas que fueron casadas cuando eran niñas y, al ritmo que vamos, harían falta trescientos años para erradicar esta lacra. En tercer lugar, si alguien quiere hacer como que esto no nos interpela, recuerdo una evidencia: en el Estado español, no hay matrimonio sin consentimiento, un matrimonio sin consentimiento es nulo y forzar a alguien a casarse a través de la violencia o la intimidación es delito. Por lo tanto, la línea es clarísima: consentimiento o nada. Y contra la falta de consentimiento, toda la fuerza del mundo. Han hecho comparaciones con ponerse y quitarse la ropa. Con consentimiento o sin consentimiento es la clave, la diferencia. Ninguna mujer bajo la imposición ni para casarse ni para vestirse de una forma o de otra. Esa es la parte importante, y hay quien no la entiende.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.