Txema Guijarro GarcíaSumar
Diputado
«Gracias, presidenta. Decía que demasiado lejos como para compartir una misma perspectiva sobre los riesgos y las amenazas que enfrentamos. En todo caso, fue así como el hermano mayor ha ido expandiendo el club tras las preceptivas consultas con sus socios europeos, que dieron acríticamente por buena la externalización de su política de defensa, pese a que esto incumplía flagrantemente los acuerdos Bush-Yeltsin para la no expansión de la OTAN de los años 1991 y 1992. Por tanto, podríamos decir que este primer momento se caracteriza por el protagonismo absoluto -yo diría que casi asfixiante- de los Estados Unidos en la definición de nuestra política de seguridad continental. Sin embargo, el 17 de noviembre del año 2011, el entonces presidente Barack Obama declaró en un hoy ya famoso discurso pronunciado en Canberra, Australia, que el eje Asia-Pacífico pasaba a ser -decía él literalmente- su máxima prioridad. Muy pocos dieron relevancia entonces a estas palabras. En realidad, el señor Obama estaba anunciando el inicio de un nuevo y segundo momento histórico, aquel en el que los Estados Unidos comenzaron a reubicarse en el mapa donde operan China, India y el 60 % de la población de todo el planeta, que es en Asia. Es decir, aquel en el que los problemas europeos -a ojos del hegemón norteamericano- pasaron a segundo o tercer plano.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.