Pablo BustinduySumar
Ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030
«Miren, no lo van a poder explicar. No lo van a poder explicar, y ojalá los inquilinos e inquilinas de este país que votan al Partido Popular, ojalá, tomen nota y se lo hagan pagar muy caro. Señor Quero, yo -como mucha gente-, la primera vez que oí hablar de usted fue por un discurso suyo que se viralizó, en el que hablaba precisamente del problema de la vivienda: hablaba de cómo se habían levantado los barrios trabajadores de este país con esfuerzo; de cómo las familias habían aprendido allí lo que eran los valores de la dignidad, de la igualdad, de la libertad, de cómo esa era la España feliz que ahora se estaba perdiendo; hablaba usted de cómo los nietos de esa generación estaban condenados a dedicar el 60 % de sus ingresos a pagar un alquiler, a compartir pisos con desconocidos -la generación caracol, les llamó usted, que van con la casa a cuestas de un lugar a otro-. ¿Y hoy, qué? ¿Hoy, qué? En estas semanas he podido reunirme con una familia que tiene varios hijos, que lleva décadas viviendo en uno de esos barrios, en una de esas casas, en el barrio donde, además, viven los abuelos de esos niños, donde van al colegio, donde tienen su entorno, su arraigo -tan de moda en estos días-. Un fondo buitre compró a sus espaldas esa vivienda y también está recurriendo a todo tipo de chantajes y amenazas para echarlos de su casa. Y esta familia, que es española -podría no serlo, pero es española-, está peleando porque no echen a sus hijos del barrio de sus abuelos y de sus padres; porque no les echen de su casa. Cuando se aprobó la prórroga también la solicitaron: descargaron el burofax y fueron a pedirla. ¿Sabe qué problema han tenido? Que no tenían dónde entregarlo, porque el fondo buitre que lo ha comprado ni siquiera tenía una dirección postal. Han tenido que hacer una investigación y ¿sabe lo que han encontrado? Un buzón, detrás del cual hay un entramado societario con empresas fantasma que van hasta Luxemburgo.»
Fragmento 3 de 10 de esta intervención.