Blanca Armario GonzálezVox
Diputada
«Cualquier Gobierno decente que se preocupe por los suyos pondría remedio urgente a esta situación tan grave. En cambio, la ministra de Sanidad ya está pensando en marcharse. Nuestros enfermos están en sus camillas durmiendo en los pasillos como si fueran bolsas de basura tiradas, y ella pasando. Un profesional médico no puede ejercer su profesión en España porque no habla catalán o gallego, y ella pasando. Existen españoles de primera o de segunda, según vivan en Andalucía o en el País Vasco, y ella pasando. Las listas de espera son cada día más interminables, y ella pasando. Los médicos exigen la dimisión de la propia ministra de Sanidad, y ella pasando también. El dinero de los españoles va a parar a la sanidad pública de países como Marruecos, Egipto o Etiopía mientras la nuestra se deteriora, y ella pasando. Total, qué más le da, si ella ya está pensando en las elecciones de la Comunidad Autónoma de Madrid. (Aplausos). El diagnóstico de nuestro sistema sanitario es el que todos vemos: saturación, deterioro y colapso. Los hospitales y centros de salud necesitan más profesionales sanitarios y más profesionales médicos, pero, claro, ellos se marchan ante el desprecio de este Gobierno; huyen de los contratos temporales, de las jornadas interminables, consultas saturadas, guardias acumuladas, precariedad laboral, salarios desiguales, sobrecarga asistencial y falta de conciliación. Un país que necesita médicos pierde médicos. Un sistema que requiere refuerzos expulsa a los que tiene. Exportamos médicos, pero importamos pacientes. ¿Puede un Gobierno ser más dañino para retener el talento? ¿Puede un Gobierno ser más venenoso para toda la salud de los españoles?»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.