Miguel Ángel Sastre UyáPP
Diputado
«Señora ministra, como los datos matan cualquier relato, voy a comenzar con uno. En 2018, la vivienda no estaba ni entre los quince primeros problemas de los españoles y ahora mismo, después de ocho años de Gobierno de izquierdas, es el primero. Así que nuestra más sincera enhorabuena. (Aplausos). ¿Y cuál es la causa? Pues una política errónea y contradictoria que ha dado casi los mismos bandazos políticos que su presidente en sus pactos de Gobierno o en su posición con el Sáhara. Vamos a hacer memoria. Empezó con una posición en contra de la regulación, con el señor Ábalos como ministro. Una pregunta que se nos viene a la mente: si don José Luis hubiese seguido al frente del ministerio, ¿habría permitido que se interviniesen los precios? La verdad es que ya nunca lo sabremos, pero, tras esa primera posición de resistencia, Podemos se acabó imponiendo. Es decir, la política que su ministerio defiende ahora mismo no es ni siquiera la inicial de su partido, sino herencia de Pablo Iglesias. Pues, visto así, la verdad, ¡qué podía salir mal! (Risas). Y en ese cóctel letal también está, como no, su otro socio preferente, Bildu, que ha condicionado directamente algunos aspectos. Por tanto, esa profecía que se decía del Gobierno Frankenstein se ha cumplido perfectamente con la vivienda. Cuando la gente describía así una política hecha de retales y siniestra, parece que era una premonición de la política de vivienda que se nos avecinaba, que en el fondo ni siquiera es un modelo político, es simple y llanamente un caos. Y hay dos cosas que son la demostración de ese caos: los decretos parche -como el de ayer y otros anteriores- y la ley aprobada contra la vivienda. Ahora seguramente me va a preguntar usted cómo puede hablar el PP mal de la ley de vivienda si no la aplica. Aquí hemos dicho al principio que vamos a hablar de verdades y la clave de esta interpelación era buscar la verdad, y vamos a decirla. El PP, efectivamente, no aplica en sus comunidades autónomas la declaración de zonas tensionadas, pero hay artículos de esa ley que modifican otras estatales, como la de arrendamientos urbanos o la de enjuiciamiento civil, que ya han provocado el caos por sí solos, y ahí el PP, la verdad, poco puede hacer. Menos mal que no aplicamos las zonas tensionadas, porque además de tener un concepto negativo, de ser conceptualmente negativas, tienen errores en su desarrollo. Primero, porque el límite se calcula con datos desactualizados; es decir, cuando el Gobierno fija el precio máximo, el coste de la vida ya ha cambiado. Segundo, porque se producen situaciones contradictorias. Al dividir ustedes por secciones censales, una vivienda, por ejemplo, puede tener el alquiler limitado y -oigan bien- la de la calle de enfrente no porque está en otro límite administrativo. Eso no tiene ningún sentido. Entonces, señora ministra, le podríamos decir que este método de cálculo es básicamente tan efectivo para ayudar a los jóvenes a acceder a un alquiler asequible como ese vídeo que sacaron de la emancipación. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 7 de esta intervención.