Miguel Ángel Sastre UyáPP
Diputado
«¿Cuál es la consecuencia de lo anterior? Pues que los precios, salvo anécdota, siguen subiendo y que la oferta se ha esfumado. Esto es mucho más visible donde se aplica su ley al cien por cien. Cataluña, que según sus teorías debería ser un paraíso, tiene el alquiler desbordado; en Barcelona hay 400 personas de media compitiendo por un piso de alquiler. ¿Usted sabe lo que provoca eso? Pues que la generación joven sufra un casting cada vez que quiere alquilar, un casting en el que, por sus leyes, son siempre el eslabón más débil. Aquí se ven dos errores muy habituales de la izquierda: el primero, tropezar como siempre con la misma piedra; es decir, ustedes vuelven a recetas ya fracasadas en Berlín, en San Francisco o en Suecia. El segundo, enfrentar a grupos de población, haciendo del conflicto un negocio político, como, por ejemplo en este caso, inquilinos contra propietarios, en vez de hacer que remen juntos. Esto no es nuevo. Para que los jóvenes lo sepamos, esta política tiene muchísimo tiempo y a lo que huele es a marxismo, y eso en ningún momento de la historia ha funcionado ni funcionará. (Aplausos). Porque esta es una mentalidad obsoleta que cae por su propio peso, porque las matemáticas -que suelen mostrar la verdad- lo demuestran. Si en España todos los años se forman 250 000 hogares y la media del número de viviendas que se habilitan o se ponen en el mercado es del orden de 100 000 aproximadamente, ¿no entienden ustedes que lo que realmente hay es un problema de escasez? La vivienda no es algo limitado, sino que es algo que se puede producir y aumentar su disponibilidad, y sin escasez el precio no sube. Quizá hasta ustedes se hayan dado cuenta, porque en el plan estatal reconocen de alguna manera parte del error, ya que uno de los motivos que argumentan en él es el hecho de aumentar la oferta, aunque el plan tenga lagunas evidentes.»
Fragmento 3 de 7 de esta intervención.