Carlos Martín UrrizaSumar
Diputado
«Señorías del Grupo Popular, ustedes dicen que el Gobierno de coalición está desconectado de la realidad de las familias españolas. No es verdad. Lo que sí es cierto es su desconexión de las matemáticas y del cálculo básico. Dicen ustedes en su moción que el salario medio aumentó un 4,1 % en 2025, que los precios subieron un 2,9 % y que el tipo impositivo subió un 1,5 %. Como resultado sostienen que el poder de compra se recortó un menos 0,3 %. El cálculo que hacen es el siguiente: 4,1 menos 2,9 menos 1,5 igual a menos 0,3. Señorías del PP, esta cuenta es un error de bulto. No se pueden restar porcentajes calculados sobre bases distintas. Esto es mezclar churras con merinas. (El señor Marí Bosó pronuncia palabras que no se perciben). Hay más errores en la moción, pero no podemos convertir el pleno en una clase de refuerzo. (Risas). Señor Marí y señor Puy (señalando hacia sus escaños), el salario medio ha ganado poder de compra incluso tras la dura crisis inflacionista que hemos padecido. La mejora se debe a la subida del salario mínimo un 66 % y a que el empleo generado es sobre todo de salarios altos. Si quiere, señor Marí, luego le doy los cálculos para que usted los vea. (Aplausos). La política económica del Gobierno de coalición ha tenido éxito incluso en un contexto internacional muy adverso. La razón es que hemos hecho exactamente lo opuesto a lo que hacen ustedes cuando gobiernan. Su receta es siempre recortar salarios y flexibilizar las condiciones de trabajo para hacer a las empresas más competitivas. Solo hay que ver la profunda devaluación salarial que hicieron ustedes con la reforma de 2012. Pero la realidad ha evidenciado que su fórmula no sirve para resolver el problema de desempleo estructural ni el subdesarrollo de nuestro tejido productivo; al contrario, los agrava. Nuestra política, en cambio, la enfocada y desarrollada desde el Ministerio de Trabajo ha sido la opuesta: hemos aumentado el salario mínimo, hemos recortado la temporalidad en el sector privado hasta la mitad y hemos combatido a los falsos autónomos y el abuso laboral. Hemos enviado una señal clara al mercado: ya no es posible sacar beneficios de las malas condiciones de trabajo, el capital tiene que ponerse a innovar, a arriesgar y a ser productivo si quiere rentabilizarse. El resultado ha sido un éxito sin precedentes, no solo nuestra economía ya no enferma de pulmonía cuando la alemana se resfría, sino que también estamos cambiando su modelo de crecimiento de la playa, el ladrillo y la especulación por otro de mayor productividad, mayor valor añadido y mejor reparto; un modelo que camina hacia el pleno empleo y que ha reducido la tasa de paro hasta situarla en la más baja desde hace dieciocho años. Se acumulan las señales que indican ese cambio de modelo de crecimiento: crece el número de empresas y crece su tamaño medio; aumenta la formación de los trabajadores en las empresas; las exportaciones de servicios de alto valor añadido superan los ingresos por turismo. Nos hemos convertido en uno de los primeros destinos de la inversión extranjera directa en sectores punteros; el empleo crece en los sectores de altos salarios y lo hace simultáneamente con la productividad, y cada vez somos menos vulnerables a los shocks energéticos externos. (Aplausos). Además, todas estas mejoras alcanzan al conjunto de la población gracias a la nueva política económica y a los sucesivos escudos sociales.»
Fragmento 1 de 2 de esta intervención.